diumenge, 18 de maig del 2014

T-1. PRIMEROS REYES

Gracias a la arqueología sabemos que el Cercano Oriente fue el centro indudable del mundo primitivo. Hace unos 30 .000 anos ya había nómadas vagando, cazando y pescando en lugares que hoy conocemos como Irán, Irak, Siria, Anatolia, etc . Lenta, pero progresivamente, comenzaron a trabajar la piedra y el pedernal con sus manos, obteniendo así sus primeras herramientas, armas y otros artefactos. Luego aprendieron a utilizar los granos de trigo salvaje, a distinguir las raíces comestibles, a domesticar algunos animales y a acumular el fruto de su trabajo, una especie de capitalización de los esfuerzos realizados previamente.

 Estas fueron las condiciones indispensables que permitieron al hombre primitivo abandonar su nomadismo y comenzar una vida sedentaria en pequeños caseríos en algunos de los valles de la región . Una vez establecido, el natural ingenio del hombre le permitió un desarrollo acelerado, con la posibilidad de vivir en colonias o aldeas mas grandes, luego en modestas y pequeñas ciudades, para llegar después a ]as jactanciosas ciudades-estado y, por último, a los grandiosos imperios de aquella época .

Esta evolución, relativamente rápida, exigía, entre muchas otras condiciones, un cambio drástico en las modalidades de trabajo. Ni la aldea ni la ciudad podían seguir prosperando si todos sus habitantes se dedicaran a un solo tipo de trabajo, sea la pesca o la caza, como sucedía  antaño. Era indispensable ahora una mayor diversificación de funciones y de labores más especializadas. Fue también necesario resolver los nuevos problemas políticos y sociales que se fueron presentando a medida que la comunidad crecía.

Con la prosperidad general que gozaron en un comienzo los sumerios, el número y, el tamaño de las granjas particulares fue aumentando, razón por la cual la irrigación llego a ser una necesidad comunitaria indispensable. No solo fue necesario ir construyendo canales -y estanques, mantenerlos limpios y repararlos constantemente, sino que también hubo que distribuir los derechos de agua, marcar y controlar las líneas divisorias entre las granjas y, por cierto, solucionar los frecuentes argumentos y disputas entre vecinos, que se iban haciendo cada vez más ásperas y agresivas . Esta situación creó la necesidad de establecer un sistema legal, así como una siempre creciente administración secular, que se transformó, poco a poco, en una gran burocracia, con las mismas ventajas e. inconvenientes conocidas en la actualidad. Siendo ilimitada la ambición de los hombres, cada uno de los sumerios .quiso poseer tanto terreno irrigado como le fuera posible. El uso de la fuerza y de la violencia se hizo cada vez mas frecuente, con desastrosas consecuencias para el perdedor, He aquí los orígenes de la apetencia de riqueza, de la rivalidad por el prestigio del individuo y de su clan familiar y de la lucha por el poder político . Las mas agresivas de las ciudades primitivas recurrieron a la guerra para el logro de sus ambiciosos objetivos. Para ello tuvieron que elegir, entre sus ciudadanos mas capaces, aquel que les dirigiera en sus empresas bélicas . Este fue el comienzo de la monarquía y de la ciudad-estado, la nueva entidad política para un época que se iba haciendo mas compleja.






T-2 LA POLIS

En los grupos sociales pequeños y más primitivos solía ser la naturaleza (que nos hace a unos fuertes y a otros débiles, a unos lentos y a otros rápidos, etc..) la que determinaba la jerarquía política; en las sociedades mayores fue la teología la que sirvió para justificar la existencia de castas diferentes entre los miembros del conjunto. La naturaleza, los dioses: ni con la una ni con los otros es fácil discutir, porque no suelen admitir objeciones. Los griegos, por supuesto, se sometieron también en sus comienzos a este mismo tipo de autoridades inapelables. También los griegos se daban cuenta, como cualquiera, de las enormes diferencias naturales o heredadas que se dan entre los hombres. 

Pero poco a poco se les empezó a ocurrir una idea algo rara: los individuos se parecen entre sí más allá de sus diferencias, porque todos hablan, todos pueden pensar sobre lo que quieren o lo que les conviene, todos son capaces de inventar algo o de rechazar algo inventado por otro... explicando por qué lo inventan o por qué lo rechazan. Los griegos sintieron pasión por lo humano, por sus capacidades, por su energía constructiva (¡y destructora!), por su astucia y sus virtudes... hasta por sus vicios. Otros pueblos se pasmaron ante los prodigios de la naturaleza o cantaron la gloria misteriosa de los dioses; pero Sófocles resumió la opinión de sus compatriotas al escribir en una de sus tragedias: «De todas las cosas dignas de admiración que hay en el mundo, ninguna es tan admirable como el hombre.» Por ello, los griegos inventaron la polis, la comunidad ciudadana en cuyo espacio artificial, antropocéntrico, no gobierna la necesidad de la naturaleza ni la voluntad enigmática de los dioses, sino la libertad de los hombres, es decir: su capacidad de razonar, de discutir, de elegir y de revocar dirigentes, de crear problemas y de plantear soluciones. El nombre por el que ahora conocemos ese invento griego, el más revolucionario políticamente hablando que nunca se haya dado en la historia humana, es democracia.

 T-3 LA DEMOCRACIA EN GRECIA 

Etimológicamente, democracia -por oposición a aristocracia, que es dejar las decisiones a los nobles, a los ricos, a los iniciados, en una palabra, a los "poderosos"- significa "poder del demos", del pueblo, de las gentes sencillas. Sin embargo, en el Ática, pasa a significar muy pronto, generalmente, que la dirección de los negocios públicos concierne a todos y a cada uno de los ciudadanos, sean ricos o pobres, sean o no "de ilustre cuna, que todos son en adelante iguales a los ojos de la ley y que el regir la sociedad, en cualquier nivel, ya no es patrimonio de ningún privilegiado. Ciertamente, esta idea de igualdad entre los ciudadanos no es nueva: en Esparta, ciudad aristocrática si las hubo, los ciudadanos se llaman, precisamente, los "iguales"; pero, en comparación con el total de habitantes, su número es escasísimo. En Atenas, cuando triunfan las últimas reformas de Efialtes y de Pericles, la victoria de la democracia quiere decir que empieza a considerarse ciudadanos "por entero", aptos para ser "legisladores y súbditos", a todos los habitantes masculinos del Ática, nacidos de padres atenienses, inscritos conforme a las normas en los registros municipales, nacidos de padres atenienses, inscritos conforme a las normas en los registros municipales y que hayan cumplido sus obligaciones militares (lo cual representa -notémoslo para evitar toda anacrónica asimilación con las democracias modernas- unas treinta o cuarenta mil personas de una población que, sumados los "metecos" -extranjeros residentes y protegidos- y los esclavos, se acercaba a las cuatrocientas mil almas). Sabido es que, en la Atenas clásica, la soberanía la ejerce el pueblo reunido en asamblea, formando la Ecclesia

Cuando Pericles hubo quitado todos sus poderes políticos al ancestral colegio del del Areópago, último reducto del "antiguo régimen", la "Asamblea principal" reinó todopoderosa. A tenor de la ley, cada año ha de reunirse por lo menos cuatro veces por pritanía, es decir, un mínimo de cuarenta veces. Ella entiende en todos los asuntos públicos y en los privados que interesan a la colectividad. Allí participan, allí ponen leyes, allí toman la palabra todos los ciudadanos que quieran hacerlo. Ella tiene por cometido no solamente dictar decretos y cuanto constitutuye las funciones que nosotros llamamos "legislativas", sino también designar a los magistrados, controlar su gestión, velar por el aprovisionamiento y la defensa del país, dirigir las actividades diplomáticas, decidir la paz o la guerra, elegir a los ciudadanos que acaudillarán los ejércitos. Las decisiones se toman por mayoría una vez que cada partido o cada opinante individual han hecho valer libremente sus argumentos. En el intervalo de sus sesiones, los asuntos ordinarios y los problemas que urge resolver son despachados por la Boulé, el Consejo, organismo de quinientos miembros elegidos a suertes a razón de cincuenta por tribu y que es como una imagen reducida de la Asamblea popular. Le incumbe al Consejo la preparación de las reuniones de la Ecclesia y el deliberar, con miras a un informe previo, sobre el orden del día de aquella. Los atenienses se preocupan tanto de no dejar que algún individuo se alce con el poder y se les imponga como tirano que ni siquiera la mesa del Consejo está constituida permanentemente por unos mismos personajes, sino que dicho organismo lo van tomando, por turno, representantes de cada tribu que ocupan el puesto durante una décima parte del año, y hasta el presidente -el pritano epístata-, que es en cierto modo el primer prohombre de la Ciudad, es designado diariamente por sorteo y sólo puede desempeñar el cargo una vez.

T-4 ÉTICA Y POLÍTICA

 ¿Te acuerdas de lo que decíamos en la Ética para Amador que constituye la diferencia fundamental entre la actitud ética y la actitud política? Las dos son formas de considerar lo que uno va a hacer (es decir, el empleo que vamos a darle a nuestra libertad), pero la ética es ante todo una perspectiva personal, que cada individuo toma atendiendo solamente a lo que es mejor para su buena vida en un momento determinado y sin esperar a convencer a todos los demás de que es así como resulta mejor y más satisfactoriamente humano vivir. En la ética puede decirse que lo que vale es estar de acuerdo con uno mismo y tener el inteligente coraje de actuar en consecuencia, aquí y ahora: no valen aplazamientos cuando se trata de lo que ya nos conviene, que la vida es corta y no se puede andar dejando siempre lo bueno para mañana... 

En cambio, la actitud política busca otro tipo de acuerdo, el acuerdo con los demás, la coordinación, la organización entre muchos de lo que afecta a muchos. Cuando pienso moralmente no tengo que convencerme más que a mí; en política, es imprescindible que convenza o me deje convencer por otros. Y como en cuestiones políticas no sólo se trata de mi vida, sino de la armonía en acción de mi vida con otras muchas, el tiempo de la política tiene mayor extensión: no sólo cuenta el deslumbramiento inaplazable del ahora sino también períodos más largos, el planeamiento de lo que va a ser el mañana, ese mañana en el que quizá yo ya no esté pero en el que aún vivirán los que yo quiero y donde aún puede durar lo que yo he amado. 

Fernando Savater  

T-5 SOBRE VÍNCULOS POLÍTICOS 

Lo malo de la pertenencia incondicional a una comunidad es que el afán de sentirse unido a los demás haga aparecer como "naturales" los vínculos políticos (siempre convencionales y por tanto revocables) que nos unen a los otros. O sea: es natural (deriva de nuestra condición de seres hablantes y pensantes) que los hombres vivamos en sociedad; pero la forma concreta de esa sociedad, sus leyes, sus fronteras, etc., nunca es natural. Siempre es una obra de arte y convención humana. Los grupos humanos más primitivos suelen atribuirse a sí mismos nombres que equivalen a "los Hombres" o "la Gente". Dan así por sentado que los miembros de la tribu son los únicos verdaderamente humanos, que por tanto su asociación no es fruto de azares y pactos dictados por las circunstancias sino una consecuencia directa del Orden inamovible del universo: entre los "verdaderos" hombres ya no hay modos y modas aleatorios, mejorables o desechables, sino que todo es de una vez por todas como debe ser. Esta mentalidad no es tan lejana a la que podemos tener en grupos históricamente más evolucionados. También los países modernos (a pesar de ser bastante respetuosos con el progreso, las revoluciones, los descubrimientos científicos, etc...) suelen creer que sus fronteras, su forma de vida, sus prejuicios y sus instituciones son algo casi "sagrado", la expresión de lo que la esencia humana (o por lo menos la esencia de los "nuestros" que toman parte del grupo, los más humanos de los humanos) verdaderamente representan como su más alto cumplimiento. Aceptar que hay muchas maneras de ser hombre -y todas igual de "humanas" unas que otras- es cosa difícil por lo visto.
 F.Savater. 

T-6 LA ISONOMÍA 

 ¿Isonomía? ¿La misma ley para todos? ¿Igualdad política? Ya te estoy oyendo protestar. ¡Cómo iba a ser verdadera esa igualdad, si tenían esclavos! En efecto, los esclavos no participaban en la vida política griega. Ni tampoco las mujeres (que, por cierto, tuvieron que esperar nada menos que veintiséis siglos, hasta ayer como quien dice, para tener plenos derechos políticos... salvo en los países islámicos, donde siguen esperando). 

Tienes razón en tu protesta, pero no olvides que desde aquella lejana Grecia han pasado muchos cientos de años y se han revisado muchas creencias. Los pioneros atenienses nunca sostuvieron que todos los seres humanos tienen derechos políticos iguales: lo que inventaron y establecieron es que todos los ciudadanos atenienses tenían derechos políticos iguales. Y sabían que no todo el mundo era ciudadano ateniense:había que ser varón, de cierta edad, no esclavo, nacido en la polis,etc.. Pero todos los que reunían esos requisitos eran políticamente iguales. Te aseguro que el cambio de mentalidad ya es bastante revolucionario para lo que entonces había en Persia, Egipto,China o en el México de los aztecas. Lo de que todos los seres humanos somos iguales(al menos ante Dios) vino más tarde, por influencia de los estoicos, epicúreos, cínicos,cristianos y otras sectas subversivas. Aun así, tuvieron que pasar casi dos mil años para que se aboliera la esclavitud, para que las mujeres pudiesen votar y ser elegidas para cargos gubernamentales, para que una asamblea mundial de naciones aprobara una declaración universal de derechos humanos. Si aquellos viejos griegos no hubiesen dado el primer paso, el decisivo, probablemente ahora tú no te indignarías ante las desigualdades que consintieron en su polis...¡ni ante las que aún se dan entre nosotros,tanto tiempo después! --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Fernando Savater

dimecres, 2 maig de 2012

dilluns, 14 d’abril del 2014











TEMAS PROPUESTOS POR LA COMISIÓN  PARA LA PAU

1. Hermenèutica pròpia de l’existencialisme de Beauvoir.
1.1. Lectura feminista de la dialèctica hegeliana de l’amo i de l’esclau: la dona
       com l’Altra en la societat patriarcal.
1.2. Concepte de subjecte situat.
1.3. Mètode regressiu-progressiu en l’anàlisi de la condició femenina.
2. Problematització de la categoria dona.
3. El factor cultural com a factor decisiu en l’anàlisi de les causes de l’opressió
    de la dona.
4. Educació i evolució col·lectives per a assolir l’autonomia de les dones
    i la reciprocitat de les relacions entre homes i dones.

SIMONE DE BEAUVOIR. EL SEGUNDO SEXO.

Introducción

  1. La autora y su texto

La escritura es un acto de compromiso político. La derrota de la Segunda República española y la emergencia nazi le hacen romper con la imagen del intelectual individualista, decisión vinculada a la Resistencia francesa contra la invasión alemana y a su relación amorosa con Jean-Paul Sartre. Filosofar será desde entonces cargar con la propuesta de Karl Marx: “hasta hoy los filósofos han interpretado el mundo, ahora deben transformarlo”.

El segundo sexo aparece en 1949, la autora no asume la denominación de “feminista”. En cualquier caso, su voluntad de investigar las condiciones históricas que hacen posible el concepto de lo femenino y, en consecuencia, de las formas de opresión de la mujer característica del patriarcado, le sitúan como la gran fundadora de los estudios filosóficos de género.

Sólo se declarará explícitamente integrada en el feminismo en los años setenta, siendo ya una anciana, cuando se haya convencido –en contra de lo que planteaba en El segundo sexo- que el socialismo no ha consumado sus promesas de liberación. No obstante, su entrega a los movimientos de liberación de la mujer, que surge paralelamente a otras corrientes de reclamación de derechos civiles propias de los años sesenta y setenta, no se limita a exigir la igualdad de derechos entre los sexos, pues cree que a partir del feminismo es posible alumbrar un proyecto de transformación global de la sociedad.

  1. El segundo sexo y la historia del feminismo

Las primeras teorías que plantean la crítica de la opresión de la mujer y la reivindicación de su emancipación son antiguas. Establezcamos una cronología.

-Siglo XVII. Poulain de la Barre fue un cartesiano, y por tanto racionalista, que apostó por la igualdad de las mujeres en base al principio del método cartesiano según el cual no debemos dejarnos guiar por prejuicios, sino por la luz de nuestra razón, única en la que podemos creer firmemente. Desde esta perspectiva, postergar a la mujer declarándola débil, estúpida o necesitada de protección, como nos ha hecho creer la tradición,  es dejarse llevar por prejuicios y mantenernos en la irracionalidad.

-La Ilustración. La reivindicación de la razón, del sujeto libre y autónomo o de la categoría del ciudadano son características del siglo XVIII, en el cual localizamos la ruptura definitiva con el modelo de pensamiento tradicional, que aún subsistía en el Antiguo Régimen, el cual nunca terminaba de asumir el principio de la igualdad de derechos entre los seres humanos. Curiosamente, la primera declaración de Derechos del Hombre, aparecida en los EEUU, tras la proclamación de la Independencia, proclama la igualdad “universal” de los derechos humanos sin incluir ni a los negros ni a las mujeres. En la Revolución Francesa, Olympe de Gouges reivindica la extensión a la mujer de la igualdad que el nuevo régimen consideró como exigible para todo ciudadano de la República. Terminó siendo guillotinada, pero importantes pensadores de tanto prestigio como Diderot o Voltaire terminaron encontrando incoherente hablar de derechos universales y excluir de los mismos a la mitad de la población.

-Las sufragistas del XIX. Se centraron en la lucha por la igualdad política. La Declaración de Séneca Falls, redactada en Nueva York en 1848,  exigía el derecho a voto. En Gran Bretaña, las sufragistas se hicieron célebres por el creativo estilo de sus reivindicaciones, que incluían huelgas de hambre. Consiguieron el voto en 1918. En España, gracias en gran medida al esfuerzo parlamentario de Clara Campoamor, la República lo aprobó en el 31. El derecho de la mujer al voto es universalmente reconocido en la Carta de los Derechos Humanos, promulgada en 1948.

-Años sesenta y setenta. El movimiento intensifica su inclinación a la investigación, incrementándose los estudios de género, los cuales consideran a Simone de Beauvoir y El segundo sexo como su clave fundacional. Además de criticar el patriarcado y el androcentrismo, se configura el concepto de “género”, que parte de la base de que lo masculino y lo femenino son constructos categoriales que cada sociedad y cada época hacen a su manera. Lo que legitima esta nueva ola del feminismo es la evidencia de que con la victoria sufragista no se acaba, ni mucho menos, la lucha de la mujer por la igualdad. Violencia de género, feminización de la pobreza, discriminación laboral y salarial, ausencia de paridad en tareas de cuidado... las viejas propuestas del feminismo siguen teniendo vigencia.  

  1. El segundo sexo ante la filosofía contemporánea

a.       El psicoanálisis

Sigmund Freud rompe en la segunda mitad del XIX con la tradición que definía al sujeto como “racional” y “consciente”. Estas son a sus ojos sólo pequeñas partes del sujeto, el cual se construye a partir de un vasto continente oscuro que Freud denomina “inconsciente” y que su método psicoanalítico se propuso investigar. A través de los sueños, los actos fallidos y otros elementos del inconsciente de los que podemos tener noticia, el psicoanálisis trata de curar a pacientes con enfermedades mentales. El gran problema es que la sociedad se construye a partir de la represión: los individuos debemos poner cortapisas a nuestros deseos continuamente, pues de lo contrario peligraría nuestra supervivencia y la de la propia sociedad. El exceso de represión, según Freud, genera neurosis.

Uno de los grandes descubrimientos de Freud es el Complejo de Edipo, según el cual los niños sienten un deseo erótico difuso hacia la madre que se complementa con el rechazo hacia el padre. La madurez llegará cuando interiorice la Ley Moral o Ley del Padre, la primera de las cuales es la prohibición del incesto. En las niñas, siempre según Freud, se manifiesta como un complejo de castración, pues sienten la ausencia de pene como una privación y una inferioridad.

De Beauvoir admira que el psicoanálisis descubriera que el sujeto era una realidad compleja y que la relación con nuestro cuerpo sea conflictiva y resulte decisiva para la configuración de la personalidad. Sin embargo, cree que comete dos errores graves. El primero es que, al reducir la importancia de la consciencia por concederle todo el peso al inconsciente, parece condenar nuestra libre voluntad, es decir, la capacidad para actuar intencionadamente, de tal manera que dejaríamos de ser libres para trazar proyectos y construir una vida a partir de la razón. La segunda es que Freud define la sexualidad femenina a partir de la masculina, es decir, si el niño tiene a Edipo, la mujer tiene la falta de pene, si el hombre tiene “algo”, lo que define a la mujer es la carencia de ese algo.

b.      El marxismo.

El pensamiento de Karl Marx, en la medida en que critica la ideología burguesa, cuestiona como el psicoanálisis la concepción del sujeto heredada de la modernidad. El hombre es para él un ser social e histórico, y sólo cobra sentido en el seno de un sistema productivo, es decir, que lo que es resulta de su acción económica. Su doctrina, el materialismo histórico, considera que cada época es un modo productivo sometido a la tensión entre clases sociales o, lo que es lo mismo, entre poseedores y desposeídos, entre explotadores y explotados. El capitalismo industrial que conoció a mediados del siglo XIX es el modo en que se enfrentan burguesía y proletariado. El triunfo final de la revolución proletaria desembocará, según Marx, en el socialismo.

De Beauvoir cree que el marxismo nos pone sobre la pista buena al centrar la mirada en el contexto socio-económico como clave para explicar la realidad de los individuos. Lo que Marx no consigue es completar el concepto de la lucha entre clases con el conflicto entre sexos. De Beauvoir piensa que el patriarcado y, por tanto, la hegemonía del hombre, nace con la propiedad privada, la cual es a su vez origen de instituciones como el matrimonio. Como izquierdista, simpatizaba con la idea de que la revolución socialista podía arrastrar a todos los sectores sociales oprimidos hacia la justicia. Sin embargo, la evidencia de que en la Unión Soviética no se estaba produciendo la emancipación real de las mujeres, que seguían recluidas en su función reproductora, le hizo pensar que el principio marxista de la revolución proletaria era insuficiente si no atendía a cuestiones como la necesidad del divorcio, los anticonceptivos o el aborto.

c.       El existencialismo

En El segundo sexo Simone De Beauvoir dice adoptar para sus análisis el enfoque del existencialismo, basado en el principio de Jean-Paul Sartre de que “la existencia precede a la esencia”. Lo que esto significa es que no podemos encontrar una esencia o naturaleza que nos defina a todos los humanos y que se encuentre en cada uno de nosotros previamente a nuestras decisiones. En realidad no somos nada antes de esas decisiones, somos lo que hacemos de nuestras propias vidas, somos el resultado de nuestras decisiones. Es esto lo que quiere decir Sartre con la idea de que “el hombre está condenado a ser libre”. Soy, sin poder excusarme en los demás o en las circunstancias, lo que resulta de mis elecciones, soy, antes que nada, un proyecto concebido por mí mismo. Por eso es característico del ser humano el sentimiento de la angustia moral, pues soy responsable de cada uno de mis actos y mi ser resulta de lo que a cada momento elijo.

 Esa soledad irremediable para decidir qué hacer con mi vida no se debe entender como aislacionismo. Muy al contrario, tenemos responsabilidades morales, debemos aceptar el compromiso con los demás y aceptar que nos vamos construyendo en medio de una realidad intersubjetiva. No puedo realizarme como ser libre pisoteando al mismo tiempo la libertad de los demás, mi libertad depende también de la de los demás.

El segundo sexo. Simone de Beauvoir.

  1. Introducción. La condición femenina, problema del texto.

¿Qué es una mujer? Esta pregunta aparentemente inútil y que parece requerir una respuesta obvia, arrastra todo el sentido de la obra en la medida en que lanza una duda radical sobre un contenido aparentemente fijado y no cuestionado durante siglos. La primera sospecha es si ese concepto no ha sido interesadamente acuñado a lo largo de la historia para obligar a los sujetos a comportarse en función del mismo. En otras palabras: el patriarcado ha decidido qué es –o mejor, qué debe ser “femenino”- y a partir de ahí las mujeres han tenido que someterse a ese ideal para ser reconocidas como miembros aceptables de su sexo y de la sociedad.

¿Es lo femenino una entidad biológica? De Beauvoir afirma que el hecho de tener útero no condiciona toda una serie de rasgos de comportamiento que, en realidad, son producto de aprendizaje en sociedad. Si realmente las mujeres tienden a ser pasivas, dependientes, emocionales o frívolas –tal y como se las define con aquello del “eterno femenino”-ello es consecuencia del rol que se les ha asignado en la sociedad, de igual manera que a los hombres se les exige racionalidad, autonomía o ambición. La autora advierte una contradicción en las definiciones biologicistas de los sexos: si realmente la condición de mujer se obtiene simplemente por hormonas, ¿por qué entonces se les dice a las mujeres que son más o menos femeninas?

En realidad, lo femenino es un mito que se ha ido configurando a lo largo de la historia y que en nuestro tiempo, afortunadamente, se está viniendo abajo. Desde niños, se nos enseña el rol que se ha decidido que corresponde a nuestro sexo, lo cual supone dos modelos distintos y separados de socialización, quedando la peor parte para las mujeres, pues deben asumir su posición inferior y dependiente.

  1. Metodología de investigación en El segundo sexo.

El trabajo de análisis e interpretación que lleva a cabo S.De Beauvoir se denomina “hermenéutica existencial”, y consta de dos fases: la regresiva y la progresiva, que corresponden a las dos partes en que se divide el libro.

En la primera fase descubre cómo se ha ido configurando la feminidad a lo largo de la historia. Advierte que la asimetría entre sexos presente en todas las sociedades se define a partir de la carencia femenina. Así, el hombre es sujeto, está atribuido de una serie de cualidades que descubrimos como “lo humano”; de tal forma, la mujer es el ser defectuoso, pues carece de tales cualidades. Si el hombre es lo Mismo, la mujer es lo Otro, si el hombre es sujeto, la mujer es alteridad. ¿Estaba efectivamente destinada la mujer a ser sometida? Es cierto que su condición de reproductora ha condicionado su lugar social a lo largo de la historia; lo que la autora no cree es que su fisiología le destinara necesariamente a ser dominada, ha sido así porque se ha decidido que sea así, pero hubiera podido ser de otra manera y, sobre todo, no tiene por qué seguir siéndolo.

Si en la fase regresiva, la autora analiza como desde el exterior se le han ido imponiendo sus circunstancias a la mujer, en la fase progresiva analiza más bien el interior, es decir, cómo las mujeres han ido asumiendo su situación y las posibilidades que tienen de modificarla.

  1. Crítica existencialista del determinismo biológico: el concepto de “sujeto situado” y de “cuerpo vivido”.

La filosofía existencialista asume que somos en tanto que establecemos proyectos, lo cual supone que nos construimos día a día a través de nuestras decisiones, pero también que si perdemos la capacidad de decidir nuestra vida se degrada. Beauvoir sabe muy bien que no siempre los espacios de decisión son los ideales. Estoy condicionado por el contexto en que vivo,  estoy “situado”, he venido con unos condicionantes biológicos a un mundo ya estructurado culturalmente. El contexto que históricamente ha ido forjando el varón degrada la existencia de las mujeres, pues merma su capacidad de decisión.

Este razonamiento es cómplice del que, a partir del concepto de “cuerpo vivido”, rechaza el determinismo biológico, el cual –como antes advertimos- se inviste de rigor científico para afirmar que la inferioridad histórica de la mujer está determinada por su biología. Se dice que la mujer es “débil”, pero no se nos aclara que lo fuerte y lo débil están en función del tipo de sociedad que ha ido configurando el patriarcado. La cuestión no es qué cosa es el cuerpo de una mujer, sino cómo ella lo vive. Es esa experiencia subjetiva del propio cuerpo lo que determina que la mujer esté o no sometida y que ella lo acepte. Y esa experiencia es inducida a través de un aprendizaje determinado por el contexto en el que nos socializamos. La mujer no está sometida porque sus supuestas limitaciones biológicas le hagan esclava, la sumisión de la mujer es un producto de la cultura.

  1. Los porqués de la sumisión. La dialéctica hegeliana del amo y el esclavo.

La posición del varón no es singular, es “la posición”, es decir, el lugar verdadera y objetivamente “humano”, ante el cual lo demás son alteridades y singularidades seguramente defectuosas. No hay pues visiones masculinas –como si hay una literatura femenina, por ejemplo-, pues lo humano se define a partir del varón, que sería lo Mismo, frente a la mujer y otros colectivos, que sería lo Otro.

Esta categorización es tomada de la filosofía de Hegel. En su dialéctica del amo y el esclavo, no se trata de que haya conflicto entre realidades opuestas, sino una posición hegemónica frente a otra subordinada. Si el hombre se define como sujeto porque niega tal cualidad a la mujer, ésta no acierta a definirse a sí misma, aceptando para sí la visión que de ella le ha otorgado el varón.

Hegel no aplicó su modelo al tema del género en clave feminista, pero sí inspira a  Beauvoir cuando explica que, históricamente, los esclavos han entregado su fuerza de trabajo a los amos después de haber sido reducidos a la fuerza. Sabemos que el amo necesita al esclavo, pero éste se acostumbra también a su situación de servidumbre, de manera que termina asumiendo que necesita ser protegido por el amo; de alguna forma, termina reconociéndole prestigio y autorizándole a ejercer el dominio.

Beauvoir traslada este análisis al conflicto de género. Las pesadas obligaciones reproductivas (pensemos en una maternidad casi permanente) apartarían a la mujer de las faenas de caza, lo que las alejaría del prestigio en las tribus. Plantea que el hombre obtiene prestigio en tanto que guerrero y conquistador, pero además protege a la mujer, lo cual le otorga un reconocimiento por parte de ella que él necesita: había nacido el patriarcado y la dominación de género. Las consecuencias se materializan durante milenios: la mujer queda relegada a una posición de dependencia económica de la que no se atreverá a huir, renunciando a su libertad para evitarse riesgos que en sociedades premodernas se vuelven intolerables. 

5. Historia de la sumisión de la mujer

Suponemos que, desde la prehistoria, la mayor energía y poder muscular del hombre le inclinaría a salir en busca de comida y ejercer como cazador, quedando la mujer especializada en las faenas de reproducción y cuidado. Integrado en la horda, el varón puede establecer proyectos que le afectan a él y también al grupo, puede ir más allá de su condición animal, posibilidad que queda vedada a la hembra. Así, el hombre descubre, crea instrumentos y obtiene de la mujer el reconocimiento que le permitirá sentirse sujeto; ésta por el contrario queda relegada a la faena de una maternidad que no ha sido elegida y que no compartirá con el varón.

Desde ese punto inicial, la historia determinará un paisaje de sometimiento y de falta de oportunidades para la mujer que abarcará todas las grandes civilizaciones. Es cierto que la revolución industrial incorporará masivamente a la mujer a las fábricas, debido a que la máquina anula las diferencias en cuanto a fuerza muscular. Sin embargo, la situación de las féminas en esas fábricas será precaria, condenándoselas a circunstancias de explotación más duras por parte de los patronos, y a la animadversión en muchos casos de los hombres, que las verán como competidoras peligrosas. Además, la mujer trabajadora habrá de complementar su profesión con el trabajo de reproductora y cuidadora, lo que le hará aún más esclava de las circunstancias. La posibilidad de escapar de la dependencia sólo se vislumbra de verdad con la llegada de los métodos de anticoncepción, que les permitirá controlar su propio cuerpo y asumir entonces ya sí un papel económico protagonista.

Beauvoir emplea gran parte del espacio de El segundo sexo en investigar cómo los sistemas de aprendizaje y socialización nos confinan desde niños a un rol sexual pre-decidido por el sistema patriarcal. Mientras que a los varones se les educa en la acción y el riesgo, incluso en la práctica de la violencia; a las niñas se les inocula la convicción de que deben ser “objeto”. Por eso, con la pubertad, el cuerpo de la niña pasa a ser objeto de deseo, de ahí que se le inculque el pudor, lo cual tiene su peor concreción en la vergüenza por la menstruación. Asimismo, el lugar de lo erótico también será asimétrica: se afirma públicamente en los chicos, a los que se exige la iniciativa y el riesgo, y se hace clandestino en las chicas, que han de aceptar su pasividad. Detrás de esta carga tan desagradable está, por supuesto, el miedo al embarazo, de ahí que Beauvoir subraye tan insistentemente la importancia de la anticoncepción.

La autora analiza también las formas arrinconadas como “no normales” de vivir la sexualidad. Niega que la homosexualidad sea un destino biológico, pero tampoco acepta su condición perversa, simplemente es una opción elegida libremente y que la sociedad debe dejar de rechazar. Asimismo denuncia la costumbre de encasillar a hombres y mujeres en determinada suerte de comportamiento, lo que conlleva que comportamientos poco pudorosos o algo agresivos en algunas mujeres sean socialmente castigados; lo cual vale igual para aquellos varones que desarrollan tareas propias de mujeres o exhiben demasiado su emocionalidad. Surge de aquí un concepto que ha hecho fortuna en el mundo moderno: la mujer-mujer. La coquetería, la docilidad, la debilidad... tales cualidades corresponden a esta versión del eterno femenino a la que, obviamente, Beauvoir se enfrenta.

  1. Hacia una sociedad sin patriarcado

Simone de Beauvoir es fiel a la vieja propuesta de Karl Marx: “hasta hoy los filósofos han intepretado el mundo, ahora deben ayudar a transformarlo”. La lectura de El segundo sexo no puede concluir sin que su análisis contemple las propuestas de la autora para la consecución de una sociedad emancipada. La mujer sólo alcanzará su autonomía en tanto que logre la conciliación del trabajo reproductivo con el productivo. Autonomía económica sin discriminación laboral ni salarial, libertad sexual, control sobre el propio cuerpo a través de la anticoncepción, reparto equitativo de las tareas de cuidado... Todas estas propuestas serán inútiles si no se establece un programa educativo basado en la igualdad entre hombres y mujeres, lo cual involucra de forma decisiva el concepto de “coeducación”, un sistema de enseñanza mixto en el cual se garantice y fomente las relaciones de igualdad entre los géneros.

En el tiempo en que escribió El segundo sexo, Simone de Beauvoir unía la viabilidad de sus propuestas al éxito del socialismo. La puesta en duda de dicho éxito no cambia el sentido de las propuestas, de ahí que hoy en día, el movimiento de reivindicación de los derechos de la mujer sea plenamente autónomo y siga teniendo en el texto de Beauvoir su libro de cabecera.

Ya sabemos qué es una mujer. Si llegar a serlo supone construir personas sin autonomía y desprovistas de la condición de sujeto, el objetivo del sistema educativo y de las nuevas formas de socialización de las comunidades emancipadas habrá de ser no llegar a ser nunca una “mujer”. Sólo entonces será posible una sociedad mejor, tanto para hombres como para mujeres.  

dimarts, 24 de setembre del 2013

4º ESO. ÈTICA.

Dos hombres, Mojtar N., de 24 años, y Alí A., de 25, fueron ahorcados la semana pasada en la ciudad de Gogan, al norte de Irán, según la organización pro derechos humanos Human Rights Watch. Ambos fueron acusados de mantener relaciones sexuales, un delito -llamado lavat- que se castiga en Irán con la pena de muerte. El tribunal se basó en la sharía, una legislación que interpreta de forma extremista el Corán. El mismo principio rige en al menos otros seis países: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, Pakistán, Sudán y Yemen.
La sharía establece que todas las relaciones sexuales con penetración entre dos hombres debe castigarse con la muerte. Si los contactos no han incluido la penetración, se penan con latigazos las tres primeras veces. En la cuarta, se aplica la pena capital, explica Human Rights Watch (HRW). La ejecución puede tener distintas formas: ahorcamiento como en Irán; decapitación como en Arabia Saudí, o lapidación como en Pakistán.
En el caso de las mujeres, rige un código parecido: latigazos las tres primeras veces, y ejecución la cuarta. El PSOE pidió ayer al Gobierno que proteste por estas ejecuciones.
En el norte de Nigeria y en algunas regiones de Afganistán, también se lapida hasta la muerte a los homosexuales, según la Asociación Internacional de Lesbianas y gays (ILGA). En Afganistán la lapidación, tal y como se aplicaba durante el régimen talibán, consistía en enterrar a la víctima hasta el cuello cerca de una pared, y tirársela encima empujándola con un tractor o un tanque.
Además, otros 80 países castiga de alguna manera (cárcel, multas, penas corporales, destierro) las relaciones entre personas del mismo sexo, según la ILGA. Entre ellos figuran países que castigan abiertamente la homosexualidad, y otros, como Egipto, donde las prácticas entre personas del mismo sexo no están tipificadas como delito, pero a los que las practican se les aplican otras figuras (escándalo público, conducta inmoral). Fue el caso de los 52 participantes en una fiesta en un barco en el Nilo en 2001. De ellos, 21 fueron condenados a penas de cárcel en 2003. El resto quedó en libertad, pero alguno de ellos ha tenido que emigrar para evitar las presiones sociales y la persecución policial después de su detención.
De los siete países cuyas legislación incluye la pena de muerte para las relaciones homosexuales, sólo hay constancia de que la hayan aplicado en los últimos años Arabia Saudí e Irán. En julio pasado otros dos muchachos de 18 y 19 años fueron ahorcados en este último país por haber mantenido relaciones entre sí y con un chico de 13 años cuando tenían 17 y 18 años. Las organizaciones de gays y lesbianas afirman que las relaciones con el menor fueron consentidas, y que lo que en verdad se castigó no fue una violación, como adujeron las autoridades iraníes, sino las relaciones entre hombres.
El caso de Mojtar y Ali es sólo el último de los recogidos por la ONG. En 2003, la policía detuvo a un grupo de hombres que participaban en una fiesta en un domicilio privado en Shiraz. Según uno de los arrestados, fueron torturados para que dieran el nombre de otros homosexuales, pero finalmente fueron liberados con sólo una multa.
En junio de 2004, la policía de Irán usó Internet para contactar con hombres que querían mantener relaciones con otros hombres. Cuando las víctimas acudían a las citas, eran arrestadas. Uno de los detenidos, Amir, de 21 años, estuvo encarcelado durante una semana, al final de la cual fue condenado a 175 latigazos.

Hostigamiento policial

Recibió la condena en dos partes: cien latigazos primero y el resto después, cuando se recuperó del primer castigo. Una vez liberado, Amir fue mantenido bajo vigilancia y sometido a hostigamiento policial, por lo que al final decidió dejar su país, relata HRW.
Por último, en mayo de este año, una pareja fue condenada a muerte después de que la policía encontrara un vídeo donde se les veía mantener relaciones. HRW no ha podido comprobar si se trata de los dos hombres ejecutados la semana pasada, o de otras personas.

1º BACH. LISTADO DE LIBROS

LECTURAS PARA 1º DE BACHILLER

El valor de educar. Fernando Savater
 Ética para Amador. Fernando Savater
Política para Amador. Fernando Savater
Las preguntas de la vida. Fernando Savater
El señor de las moscas. William Golding (novela)
La deuda de Eva. Alicia Giménez Bartlett
Futbolsofía. Carlos Goñi
De jóvenes, bandas y tribus. Carles Feixa
Invitación a la filosofía. Andrè Comte-Sponville
Vacas, guerras, cerdos y brujas. Marvin Harris
Cómo nos venden la moto. Noam Chomsky. Ignacio Ramonet
Los mitos griegos. Robert Graves
El planeta americano. Vicente Verdú
Lo que Sócrates diría a Woody Allen. Juan Antonio Rivera
Panfleto antipedagógico. Ricardo Moreno Castillo
El nombre de la rosa. Umberto Eco (novela)
¿En qué creen los que no creen?. Umberto Eco y Carlo MªMartini
La tiranía de la belleza. Lourdes Ventura
Informe Lugano. Susan George.
Nadie acabará con los libros. Umberto Eco y Jean-Claude Carrière
Las semillas de la violencia. Luis Rojas Marcos
Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Vicenç Navarro
Mi familia y otros animales. Gerald Durrell
1984. George Orwell (novela)
La aventura de pensar. Fernando Savater
La carretera. Cormac McCarthy (novela)
Ensayo sobre la ceguera. José Saramago (novela)
Las venas abiertas de América Latina. Eduardo Galeano.
Un mundo feliz. Aldous Huxley.

En relación al trabajo. 

Os recuerdo que el plazo para la entrega del trabajo expirará inexcusablemente en los días inmediatamente posteriores a Navidad, y que la calificación -máximo 1pto- formara parte de la nota global del segundo trimestre, pese a que mi consejo es leer el libro e incluso elaborar el trabajo ya. Hay tendencia en el alumnado a escoger un relato por considerar más amena su lectura. Las directrices para elaborar el trabajo en este caso son algo más complicadas. El consejo en todos los casos es leer el libro con una libreta de anotaciones en la mano y reflejar aquellos aspectos que te llamen más la atención por distintos motivos. Después elaborarás el trabajo en base a estas anotaciones. No debe ser muy largo ni escribir por escribir, aunque tampoco me gustaría encontrarme un escrito de un folio y medio sobre un texto que -como todos los de la lista- alberga muchísmos sentidos. Algunas cuestiones a plantear.

-Resumen general del contenido.
-Aspectos del mismo que más te hayan llamado la atención, por estar vinculados con tu vida, porque te suscitan acuerdo o discrepancia, porque los desconocías.
-Aspectos que más tengan que ver con la filosofía, es decir, con lo que a ti te parece que es la reflexión filosófica, con lo que trabajamos en esta asignatura...

Es importante que aportes tu subjetividad a este trabajo, algo que sabes que más bien te pido que evites normalmente en redacciones y comentarios de texto. Aquí sí, debes demostrar que el libro te ha afectado, que no te has limitado a leerlo sin apenas interés. Por eso es tan importante que escojas bien. Quienes trabajéis con novelas es importante que no os quedéis con la anécdota, que intentéis encontrar algo más que simples aventuras en lo que se os va relatando.  

dimecres, 11 de setembre del 2013

1º BACH.TEXTOS PRIMER TRIM.(1-4) (5-9)(10-13)

T-1 LO QUE LAS COSAS SON

Platón pensaba que los antropoi nos enfrentamos al mundo con unas armas llamadas Ideas. Por algún motivo que habría que consultar a los dioses del Olimpo, la criatura que tantas cosas comparte con las bestias, tiene la extraña facultad llamada logos, a través de la cual accede a esas realidades abstractas e inmateriales que nos permiten dominar la Tierra. Obsesionado por el carácter fantasmagórico de dichos entes Platón quiso suponer que eran eternos y habitaban una especie de mundo ultraterreno y espiritual llamado “Mundo de las Ideas”. Igualmente convencido de que los antropoi, además de cuerpo, tenemos alma, afirmó que en algún momento ese alma habría visualizado la perfección de las ideas y era por tanto capaz de entender los objetos del mundo físico como la copia de las ideas. Así, los árboles que ahora mismo me topo en el camino –cedros, limoneros, robles, pequeños, grandes, viejos, bonitos o feos…- no son cada uno de ellos sino la copia material e imperfecta de una idea perfecta, el “árbol ideal”.

Quizá se inspiró en el modo en que trabajan los artesanos: primero conciben la idea de lo que piensan hacer -supongamos, una vasija- y luego copian el modelo en barro. Fabrican así muchas vasijas que copian el modelo, pero ninguna realiza la perfección de la vasija-idea, ninguna es la vasija-modelo.

Acaso es más fácil de entender este planteamiento refiriéndonos a las ideas matemáticas. Yo puedo representar en la pizarra un triángulo-rectángulo, pero la idea de dicho ente geométrico es independiente de esa figura imperfecta, material y perecedera que no hace sino copiarla. De igual manera, yo puedo llevar a cabo un acto justo, pero esa conducta no hace sino imitar la idea perfecta de Justicia, que nunca se somete a la materialidad de los actos justos, sino que es el ideal que la conducta humana –normalmente con poca fortuna- intenta representar.

                                                                            Eugenos de Abdera


















T-2 LA CREACIÓN DEL MUNDO

!1,20: Y dijo Dios:
—Bullan las aguas con un bullir de vivientes, y vuelen pájaros sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.
1,21: Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que las aguas hizo bullir según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. 1,22: Y Dios los bendijo, diciendo:
—Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.
1,23: Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
1,24: Y dijo Dios:
—Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.
Y así fue. 1,25: E hizo Dios las fieras de la tierra según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles del suelo según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
1,26: Y dijo Dios:
—Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los reptiles.
1,27: Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 1,28: Y los bendijo Dios y les dijo:
—Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra.

Génesis 1, 20-28

T-3 EL GÉNERO HUMANO

Dice Platón (Político,263) que todos nosotros tendemos a "afirmar precipitadamente que hay dos géneros de vivientes: el género humano, primero, y por otra parte, todos los demás animales en un solo bloque". Pero -continúa diciendo- podríamos engañarnos. Primero, hay un engaño del lenguaje: puesto que "tenemos una sola palabra para designar a todos los demás animales (el de fieras o bestias), imaginamos que no forman sino un solo género contrapuesto al género humano". En segundo lugar, sigue Platón, "nos engaña nuestro orgullo, pero es lo que ocurriría con cualquier otro animal dotado de razón, por ejemplo una grulla: aislaría primero el género "grulla" para oponerlo a todos los demás animales, y de esa forma glorificarse a sí misma, y rechazaría el resto, seres humanos incluidos, en un mismo grupo, para el que probablemente no encontraría otro nombre que el de bestias." Mucho más tarde repetirá Darwin: "Si el ser humano no hubiera sido su propio clasificador, jamás habría soñado en fundar un orden separado para colocarse en él" (El origen del ser humano)

En realidad, el planteamiento platónico del problema ya sugiere la solución: sólo el ser humano es capaz de clasificar a los animales (él mismo incluido) ya que sólo él es racional. Pero también nos está haciendo una advertencia: ¡Mucho cuidado! Encontrar la "diferencia" -la racionalidad- no quiere decir, necesariamente, que se haya demostrado que el ser humano es mejor
que los demás animales. ¿Es realmente mejor? La pregunta queda abierta, y lo ha estado a lo largo de la historia de la filosofía. Así encontramos, por ejemplo, que en el Renacimiento, Pico de la Mirándola definía a las bestias como "inferiores", hasta el punto de exigir al hombre buscar su propia dignidad lejos de todo aquello que, como sus pies o sus manos, le acercan demasiado a la condición animal. Sin embargo, el célebre Montaigne, en su Apología de Ramón Sibiuda llega a atribuir a los animales pensamiento e incluso religión.

T-4. LAS NORMAS MORALES Y LA NATURALEZA HUMANA.

Los sofistas defendían el carácter convencional no sólo de las instituciones políticas, sino también de las normas morales: lo que se considera bueno y malo, justo e injusto, loable y reprensible, no es fijo, absoluto, universalmente válido e inmutable. Para llegar a esta conclusión los sofistas contaban con un argumento doble: 1) La falta de unanimidad acerca de qué sea lo bueno, lo justo, etc...(cosa que se hace evidente no solo comparando unos pueblos con otros, sino incluso a dos hombres de un mismo pueblo) 2) Los sofistas solían establecer la comparación entre las leyes y normas morales vigentes y la naturaleza humana.

Lo único verdaderamente absoluto, inmutable (es decir, común a todos los hombres) es la naturaleza humana. Para saber en qué consiste la naturaleza humana habrá que observar cuál es el modo propio e intrínseco de comportarse de los hombres.

La búsqueda de un modo propio –natural- de comportarse los seres humanos no es nada fácil, ya que nuestro comportamiento está condicionado por el aprendizaje, por las normas y hábitos que nos han sido inculcados a lo largo de nuestra vida. ¿Qué es, pues, lo natural en el hombre? De un modo general, cabe responder: lo que queda si eliminamos todo aquello que hemos recibido por las enseñanzas recibidas. Los sofistas, especialmente los de segunda generación, como Calicles y Trasímaco, utilizan el animal y el niño como ejemplos de lo que es la naturaleza humana prescindiendo de los elementos culturales adquiridos. De estos dos modelos deducen que sólo hay dos normas naturales de comportamiento: la búsqueda del placer (el niño llora cuando siente dolor y sonríe feliz cuando experimenta placer) y el dominio del más fuerte (entre los animales, el macho más fuerte domina a los demás).

Toda moral que vaya en contra de estas dos normas es antinatural. Por tanto, la moral vigente es antinatural, por contraria a la naturaleza, y convencional, porque es fruto del acuerdo.


T-5 EL HOMBRE EN ESTADO DE NATURALEZA

Concluyamos que, errante en las selvas, sin industria, sin palabra, sin domicilio, sin guerra y sin vínculos, sin necesidad alguna de sus semejantes, como sin deseo alguno de perjudicarlos, quizá sin conocer a ninguno individualmente, el hombre salvaje, sujeto a pocas pasiones y bastándose a sí mismo, no tenía más que los sentimientos y las luces propios de este estado, ni sentía más que sus verdaderas necesidades, ni miraba más que aquello que creía tener necesidad de ver; su inteligencia no progresaba más que su vanidad. Si por acaso hacía algún descubrimiento, tanto menos podía comunicarlo cuanto que ni aún a sus hijos conocía. Perecía el arte con el inventor; no había educación ni progreso, y las generaciones se multiplicaban inútilmente; partiendo cada una del mismo punto, deslizábanse los siglos con toda la tosquedad de las primeras edades, la especie era ya vieja y el hombre seguía siendo siempre niño.

Jean Jacques Rousseau

T-6 EL HOMBRE, ANIMAL POLÍTICO

Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....]

Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado.

Aristóteles, Política, 1253a

T-7 HERENCIA O MEDIO

En los primeros días de la genética se pensaba que cada gen codificaba la información correspondiente a un único rasgo, de manera que habría uno para el color, uno para la forma, uno para el tamaño, etc...No es tan sencillo y, desde luego, no hay un gen de la inteligencia o un gen de la agresividad. En la determinación de los rasgos intervienen muchos genes. Así, algo tan sencillo como el color de una flor es producto de un laberinto de causas genéticas, complejas rutas de biosíntesis donde intervienen encimas y proteínas además de distintos genes en un enrevesado proceso. Además los mismos genes actuarán de forma distinta en distintos contextos ambientales. Si esto sucede con el color de una flor, imaginemos qué puede suceder con un rasgo de conducta humana. Como afirma Richard Dawkins el gen se manifestará en nosotros en función de cómo se nos críe o qué alimentación y educación recibamos.

Jose Antonio Marina

T-8 INTELIGENCIA

Daré algunos ejemplos famosos. 1. En Inglaterra los repartidores de leche suelen dejar las botellas a la puerta de las casas. Un paro (ave) descubrió cómo romper el tapón con el pico para beberse el contenido; en poco tiempo, la costumbre se generalizó de tal manera que fue necesario cambiar el tipo de tapones. 2 En Japón se alimentaba con boniatos a un grupo de macacos (monos) desde hacía más de un año. Pues bien, un día a una hembra joven se le ocurrió lavar el boniato en un río:la costumbre se extendió en poco tiempo a todos los demás individuos del grupo. 3. También aprendieron los macacos de Kyoto a calentarse junto al fuego observando lo que hacían sus guardianes. Nada de qué extrañarse, ya sabemos lo que es un "mono de imitación". En estos casos ha habido pues aprendizaje por imitación . Pero en los dos primeros se dan otros tipos de aprendizaje. Quizá el primer paro que abrió la botella de leche ejercitaba un comportamiento de curiosidad -casi todos los animales son curioseadores- y por azar -aprendizaje por ensayo y error- encontró la manera de beberse el contenido. En el caso de los boniatos, el macaco demostró una notable inteligencia. Aprendió según el procedimiento que los psicólogos llaman comprensión súbita: percibió al mismo tiempo el boniato sucio y el agua del río y, de pronto...¡comprendió!

Todos estos ejemplos de aprendizaje lo son de animales que viven en un ambiente muy rico y favorable. Pero hay otro ejemplo, el de la garrapata, que, por vivir en un mundo muy reducido y estable, no necesita aprender prácticamente nada. Toda la conducta de este animal está programada mediante instintos (señales-estímulo y mecanismos desencadenadores). He aquí el relato de su apasionante vida.

La garrapata espera en las ramas de cualquier arbusto para caer sobre cualquier animal de sangre caliente. Careciendo de ojos, posee en la piel un sentido general lumínico, al parecer, para orientarse en el camino hacia arriba cuando trepa hacia su punto de espera. La proximidad de la presa se la indica a ese animal ciego y mudo el sentido del olfato, que está determinado sólo al único olor que exhalan todos los mamíferos: el ácido butírico. Ante esa señal se deja caer, y cuando cae sobre algo caliente y ha alcanzado su presa, prosigue por su sentido del tacto y de la temperatura hasta encontrar el lugar más caliente, es decir, el que no tiene pelos, donde perfora el tejido de la piel y chupa la sangre.Así pues, el mundo de la garrapata consta solamente de percepciones de luz y de calor y de una sola cualidad odorífera. Está probado que no tiene sentido del gusto. Una vez que ha llegado a su fin su primera y única comida, se deja caer al suelo, pone sus huevos y muere.
Naturalmente, sus posibilidades son escasas. Para asegurar la conservación de la especie, un gran número de esos animales espera sobre los arbustos, y además cada uno de ellos puede esperar largo tiempo sin alimento. En el Instituto Zoológico de Rostock se han conservado con vida garrapatas que estuvieron dieciocho años sin comer... (A. GEHLEN, El hombre.)





T-9¿QUÉ SE TRANSMITE EN LA ENCULTURACIÓN?

En el siglo XX han aparecido otros problemas, suscitados a menudo por el desarrollo de las "ciencias humanas". Así, la etnografía nos ha familiarizado progresivamente con la diversidad realmente increíble de costumbres, hábitos, creencias en uso de las 2000 sociedades conocidas, presentes o pasadas. Tal diversidad pone de relieve el ámbito de la cultura, es decir de lo que se transmite por tradición de una generación a otra, y no el de los impulsos naturales, que serían idénticos en todos los hombres.

Algunos datos de la psicología son aún más claros. Al contrario de los animales la "cría humana" no es , según la expresión de Pieron, más que un "candidato a la humanidad". Sólo deviene hombre en la medida en que recibe del medio en el que vive, y en el momento oportuno, el aporte cultural indispensable al despertar de su inteligencia y de su sensibilidad. Esta aportación, constituida por los cuidados maternos, el lenguaje, los valores afectivos, morales y estéticos, es asimilada inconscientemente por cada uno en determinados momentos de su vida y nadie puede pretender que la ha creado por sí mismo. Así pues, el hombre es, en su nacimiento, una especie de prematuro. Como dice Malson, "Su personalidad se elabora... en una serie de matrices culturales que son para su desarrollo tan importantes como la matriz materna. Las relaciones emocionales que mantiene durante los dos primeros años con su madre condicionan toda su vida afectiva y el aprendizaje del lenguaje en el tiempo adecuado condiciona toda su vida intelectual". Los célebres "niños salvajes" educados por animales no son "hombres en estado de naturaleza", sino que adoptan las actitudes, los modos de andar, los gustos alimenticios... de las especies que les han adoptado; padeciendo, además de diversas enfermedades, un retraso mental aparentemente irreversible. (Heymann,G. Philosophie)

T-10 EL ANIMAL DESVALIDO

Sucede que las especies que cuentan con un cerebro muy desarrollado se diferencian de las dotadas de un sistema nervioso más simple no tanto en las conductas que heredan, cuanto en los comportamientos que pueden adquirir. Son los aprendizajes posibles los que hacen distintas a las especies (e incluso a los individuos). La abeja ostenta unos comportamientos complejísimos, pero son los únicos que puede realizar. Prácticamente toda su conducta está determinada genéticamente. Está sometida al determinismo biológico. De hecho, cuantos más comportamientos
hereda biológicamente una especie tantos menos comportamientos puede aprender. En
consecuencia, el desvalimiento del animal superior; del hombre, en el momento de su nacimiento es signo patente de lo mucho que puede aprender. Si contara ya con numerosas conductas al nacer, su comportamiento general posterior estaría muy determinado. Así pues, el hombre hereda –eso sí- un cerebro que permite realizar multitud de aprendizajes y, gracias a ellos, convertirse efectivamente en el ser superior que sin duda es.

Pero para aprender no basta un sistema nervioso central complejo. Es la cualidad
necesaria, pero no suficiente. Además se precisa un ambiente que enseñe o permita aprender. Ese ambiente es el constituido por los demás hombres. El medio social, actuando sobre cada individuo desde el mismo instante del nacimiento –e incluso antes- es quien permite que ese ser; el hombre, biológicamente muy indeterminado en lo que a su conducta se refiere, llegue a comportarse de acuerdo, entre otras cosas, con lo establecido en su grupo social. Las personas que constituyen ese
grupo, asumiendo y resumiendo en sus comportamientos todos los aprendizajes históricamente trasmitidos de generación en generación, consiguen que todo individuo llegue a comportarse como miembro de su comunidad cultural. La cultura sustituye así, en el comportamiento humano a los cromosomas.

Rudiger Niehman


T-11 EL HOMBRE, SER DE CARENCIAS

A.Portmann ha señalado que el ser humano nace siempre "demasiado pronto" y, por tanto, necesariamente inmaduro biológicamente. En efecto, los mamíferos inferiores (como los roedores) nacen después de un breve embarazo y en gran número de crías, pero en estado de desamparo, y han de permanecer en el nido largo tiempo: son "calientanidos". Los mamíferos superiores nacen después de un largo embarazo; pocas crías, pero muy desarrolladas.Su nido ha sido el seno materno, por eso son "fuginidos". El ser humano es un caso especial. El embarazo es largo, pero nace inmaduro y sigue necesitando un nido: es un "calientanidos secundario". Para el bebé, la casa y el mundo son su "nido", lo cual hace que reciba un enorme caudal de información (¡cultural!) antes de concluir su proceso de maduración biológica.

Por su parte, A.Gehlen ha denominado al hombre un "ser de carencias":

"Morfológicamente, el ser humano, en contraposición a los mamíferos, está determinado por la carencia, que en cada caso hay que explicar en su sentido biológico exacto como no adaptación, no especificación, primitivismo, es decir, no evolucionado, o, de otra manera, esencialmente negativo". (El hombre, pp.37) Gehlen cita, por supuesto, el mito de Protágoras, e indica que el ser humano carece en absoluto de especialización (su dentadura, por ejemplo, parece primitiva, no especializada para ninguna función concreta), por lo que se encuentra inadaptado para cualquier medio ambiente y en peligro permanente. Esta situación biológica del ser humano le obligó a suplir sus carencias y a hacerse a sí mismo ("domarse a sí mismo"). Y tuvo otra consecuencia: al no estar adaptado a ningún medio ecológico propio, puede vivir en cualquiera: está "abierto al mundo". Si se recuerda el estrechísimo medio ambiente en que vive la garrapata, se comprenderá bien lo que es la existencia de un ser que vive "en el ancho mundo", recibiendo un inmenso caudal de información"



 T-13 ABEJAS, CASTORES Y HUMANOS.

Entre humanos sólo hay unanimidad en saber que estamos en desacuerdo en todo. Esto se debe a algo maravilloso y, en cierto modo, aterrador, que lo que vaya a ser la vida de cada cuál es, al menos en parte resultado de lo que quiera cada cuál. Si nuestra vida fuera algo determinado y fatal, irremediable, todas estas reflexiones carecerían de sentido. Nadie discute si las piedras caen hacia arriba o hacia abajo: caen hacia abajo y punto, no hay consultas a la población para saber si queremos abolir la Ley de la Gravedad. Los castores hacen presas en los arroyos y las abejas panales de celdillas hexagonales: no hay castores tentados de hacer celdillas ni abejas que se dediquen a la ingeniería hidráulica. En su medio natural, cada animal parece saber perfectamente lo que es bueno y malo para él, sin discusiones ni dudas. No hay animales malos ni buenos en la naturaleza, por más que la mosca, si tuviera juicio moral, consideraría mala a la araña que tiende su trampa y se la come. El caso es que la araña no lo puede remediar.

Fernando Savater


1ºDE BACHILLER. LISTADO DE CONCEPTOS

1º DE BACHILLER. LISTADO DE CONCEPTOS (Por orden de aparición)

Innato: (innatus, natural en) Lo que se posee por nacimiento y es natural, es decir, opuesto a adquirido. Son innatas las conductas directamente determinadas por instintos, de manera que podemos hablar del parpadeo instintivo, el instinto sexual… pero también de conductas más complejas como la agresividad innata. La escuela innatista, que encuentra un precedente lejano en Platón, se asocia a la filosofía racionalista del XVII y en especial de Descartes, defiende la presencia en la mente humana de ideas innatas, es decir, principios básicos del entendimiento que no requieren experiencia sensible. Así, según esta doctrina, son ideas innatas Dios y el alma o los conceptos matemáticos. Estos conceptos no aparecen desarrollados en la mente ni cualquier entendimiento accede a ellos necesariamente. Se trata de esquemas básicos que tendemos naturalmente a formar.

Definición: (definere: señalar límites). Definir es ofrecer la esencia de algo. A la pregunta ¿qué es X?, daríamos cuenta de la naturaleza de ese ser, de sus características constitutivas. Es esencial en un ser aquello sin lo cual este no puede sobrevivir. Así, si digo que la esencia del hombre es la razón, debemos entender que el hombre queda enajenado, extraño a sí mismo, en la medida en que "pierda la razón". De igual manera, si una silla deja de servir para sentarse, lo cual es esencial en ella, entonces ya no puede cumplir la definición del concepto "silla". Hay una forma de definición no esencial que es la llamada definición extensional. En este caso, enumeramos los casos posibles en los cuales se cumple el concepto. Así, definir la extensión del concepto "baloncesto" supondría nombrar por ejemplo equipos o jugadores; si hubiéramos de definir "Estado" daríamos todos los nombres de Estados que conocemos…

Mythos/Logos: (Mythos: relato; logos: nación) El mito es una narración, normalmente protagonizada por héroes o dioses que se transmite como ejemplo de comportamientos y valores significativos para la comunidad. A través del mito, los pueblos se representan figuradamente su origen, su lugar en el mundo y su destino. En las sociedades tribales, y acaso también en las sociedades civiles, los mitos contribuyen a la cohesión del grupo.
Con el logos, las explicaciones míticas y los relatos del origen pasan a ser sustituidos por explicaciones y argumentos. El primer fenómeno histórico de tránsito del mito al logos lo tenemos en la antigua Grecia, cuando los filósofos presocráticos se refirieron a la materia primigenia, por ejemplo el agua en Tales de Mileto o el aire en Anaxímenes, para dar una explicación del origen y composición del mundo sin recurrir a las viejas narraciones mitológicas. En el siglo XVIII, se moderniza este fenómeno, cuando los ilustrados afirman que la Diosa Razón rompe las tinieblas de la superstición que han mantenido históricamente al hombre en condición de siervo.

Creacionismo: Crear supone extraer algo de la nada o, al menos, producir algo que antes no estaba, aunque sí le preexistieran los elementos que lo conforman, tal y como sucede con el barro que el artista utiliza para crear su estatua. Las doctrinas creacionistas defienden la idea de que el origen del mundo es la creatio ex nihilo, la cual, influida por la concepción judaica expresa en el Antiguo Testamento, se opone a la concepción grecolatina de la existencia de una materia universal eterna y que preexiste a los seres. Solidaria de la concepción religiosa creacionista es la teoría científica denominada fijismo, reacción característica del siglo XIX contra el evolucionismo y que apuesta por la inmutabilidad de las especies vivas.

Evolucionismo: Doctrina científica surgida en el siglo XIX y que defiende el carácter mutable de las especies. Inspirados en las doctrinas de Spencer, para el cual todo es producto de la evolución -tanto las especies como la materia inorgánica como las sociedades humanas- los naturalistas partidarios de esta concepción defendían con pruebas experimentales de todo tipo que existía la filogénesis, es decir, que cada especie ha pasado por diversas fases de desarrollo hasta llegar a su morfología actual, habiendo sufrido trances de especiación, es decir, de haberse separado de un tronco común del que formaban parte, como se evidencia por ejemplo en el hombre y las distintas familias de simios.
La teoría de Lamarck defiende la evolución en base a la idea de que se heredan los caracteres adquiridos, lo cual explica la especiación a partir de transformaciones orgánicas que se crean por necesidad y se van transmitiendo gradualmente de padres a hijos. El mecanismo que determina este proceso podría ser el de la necesidad, de tal manera que mientras unos órganos –por ejemplo los colmillos entre nosotros- se atrofian por desuso, otros varían y se desarrollan para un uso nuevo, como ocurre con el largo cuello de la jirafa, de ahí la frase "la función crea el órgano".
El lamarckismo ha sido definitivamente superado por la concepción darwiniana de la selección natural, según la cual en la dura competencia por la supervivencia sobreviven los más aptos. Los cambios son azarosos y normalmente deletéreos o negativos para el sujeto que los sufre, pero ocasionalmente un sujeto anómalo –en cierto modo un monstruo, como el mono que camina erguido o el oso albino- sufre un cambio que refuerza su situación en la lucha por la vida, de manera que su carácter termina siendo seleccionado y extendido. El mutacionismo contemporáneo recoge esta teoría para sintetizarla con los descubrimientos de genética de Mendel, cuyos experimentos explican cuáles son los mecanismos que desencadenan los errores de transmisión de la herencia –las mutaciones- generando sujetos mutantes y la posibilidad de una transformación de tipo filogenético.

Platón. Filósofo griego del siglo V (a.c), probablemente el más determinante en la historia del pensamiento, de ahí que se llegue a decir que la Filosofía es Platón y todos los demás autores son notas a pie de página. Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, reflejó su doctrina –en especial la Teoría de las Ideas- en sus obras dialogales –de entre las cuales destaca La República- donde pone todas sus concepciones en boca del maestro Sócrates. Platón apuesta por el valor universal e inmutable de los principios básicos del conocimiento, la moral y la política, de manera que la ciencia –epistemé- es el arma maestra contra la corrupción de la Polis y el relativismo de los sofistas.

Taxonomía: criterio razonado de clasificación de los tipos de especies animales y vegetales.

Sofistas: (sophós: sabio, sophia: sabiduría) Corriente de pensadores denominados por el vulgo "sabios" o "filósofos" a los que Sócrates y Platón tachaban de farsantes e impostores. Encontraron su escenario histórico perfecto en el ágora ateniense del siglo V –conocido como Siglo de Pericles o Siglo de Oro de Atenas- especialmente en los tiempos de la democracia. En la escena pública, tribunales y asamblea popular, su verbo fluido, su liderazgo y su astucia les permitía influir sobre la ciudadanía e inclinar las decisiones asamblearias en su propio interés. Fundaron escuelas a las que se pagaba por asistir y donde se enseñaban las disciplinas que, como la Oratoria o las Leyes, propiciarían el acceso del individuo al éxito social. Protágoras, autor de la frase "el hombre es la medida de todas las cosas", defiende la doctrina del Relativismo, según la cual la verdad no puede tener valor universal, de manera que lo que llamamos verdadero resulta siempre de criterios subjetivos y puntos de vista personales y limitados. No hay pues verdad en el sentido platónico o universal, sino más bien opinión. En un sentido cercano se pronuncia Gorgias, padre del escepticismo, doctrina según la cual el conocimiento, entendido como la adecuación perfecta y absoluta de mi pensamiento a lo real, es una ilusión imposible, lo cual supone que el conocimiento, propiamente dicho es una fantasía que termina imponiéndose por la fuerza y ahoga la libertad de creencia. Sócrates y, por ende, Platón se enfrentaron durante años a los sofistas, a los que acusaban de haber deteriorado la integridad moral de la polis con la relajación moral que extendía su relativismo.

Convención: aquello que ha sido acordado o pactado. La frase de Protágoras –el hombre, medida de todas las cosas- implica que todo aquello a lo que llamamos comúnmente verdadero no es sino el resultado de un acuerdo entre personas. Así, la palabra "árbol" designa la realidad que designa por la misma razón por la que hemos convenido que los dioses nos protegen, los atenienses son especies de "antropós" superiores a los extranjeros y bárbaros o comer perro es malo y comer conejo es bueno. Tales criterios son relativos a los contextos espaciales y epocales, es decir, ahora odiamos la tortura pero en el siglo XVII era una verdad aceptada que podía ser buena, y en España comemos cerdo, cosa que entre los árabes es repugnante.

Hedonismo (hedoné: placer) Escuela surgida en la Grecia tardía o helenística y que determina la conquista del placer como fin último de la vida humana. Atribuimos sus contenidos filosóficos más poderosos a Epicuro, cuya concepción hedonista ha sido históricamente desprestigiada por la tradición cristiana, que aún hoy nos hace hablar negativamente del "hedonismo irresponsable y la relajación de costumbres". Pero Epicuro intenta enseñarnos cómo cuidar de nosotros mismos, alcanzando la sabiduría necesaria para hacer los placeres duraderos. Designa que el principio del placer es la ausencia de dolor, de ahí que, al tiempo que aconseja el uso inteligente de placeres como el vino o el amor, desaprueba los excesos, que terminan conllevando la enfermedad y, en consecuencia, la extinción del placer. Es hedonismo inteligente aquel que diferencia entre placeres a largo plazo como la amistad, el arte o el amor, y placeres inmediatos o a corto plazo, como la comida, el sexo o el descanso.

Ilustración (lux: luz) Metafóricamente, asociamos la luz al conocimiento y las tinieblas a la ignorancia. En la historia, la Ilustración o Siglo de las Luces (XVIII) es la época en la que, según Kant, "la especie humana abandona su culpable minoría de edad". Los Ilustrados proclamaron el triunfo de la Diosa Razón frente al oscurantismo, que asociaban al dogmatismo y la superstición propia de las sociedades teocráticas medievales. Creían que el saber y la ciencia iban poco a poco haciendo la luz sobre las nieblas de la ignorancia y construirían un mundo más feliz y habitable para el hombre. La educación y la extensión del conocimiento a través de la Enciclopedia serían el motor de ese proceso de iluminación, el cual llevaría al progreso, entendido como la acumulación y uso del conocimiento a través de las generaciones, que ha de llevar a un mundo cada vez mejor. Con todo ello, la humanidad se libraría del peso de los grandes poderes míticos, la iglesia y la aristocracia, que se habían esforzado por mantener durante siglos a la plebe en la ignorancia para asegurar su servidumbre. Esta concepción mantuvo a los ilustrados franceses en conflicto durante el siglo XVIII contra el Antiguo Régimen, de ahí que la Revolución Francesa de 1789, que derrocó la monarquía absoluta y el poder de la nobleza, sea considerada como una de sus consecuencias. Entre los grandes ilustrados destacamos a Voltaire, Rousseau y Montesquieu, además de los padres de la Enciclopedia, Diderot y D´Alembert. Fuera de Francia debemos referirnos al alemán Kant, al inglés Locke o al valenciano Mayans i Ciscar.

Estado de Naturaleza. Concepto hipotético o imaginario propio de la tradición del Contractualismo, cuyos autores defendían que el hombre abandona su condición salvaje y abraza una forma comunitaria de vida a través de un gran pacto social o contrato, el cual supone la entrega del poder político a una minoría de personas, las cuales a cambio habrán de garantizar ciertos derechos naturales a los súbditos, como la vida, la propiedad o la libertad.
Para Hobbes, el Estado de Naturaleza es una "Guerra de todos contra todos", de ahí su famosa afirmación "homo homini lupus". La condición natural del hombre es el egoísmo absoluto, de manera que, si se nos deja actuar en plena libertad, terminamos destruyendo al vecino para satisfacer cualquier necesidad, por mínima que sea. La única manera de asegurar la supervivencia es convenir la entrega del poder a una institución política autoritaria, un gran Estado castigador o Leviatán, capaz de disuadir a los súbditos de la violencia haciéndoles sentir terror. Rousseau, por el contrario, defensor de la idea del "buen salvaje", cree que el Estado Natural es relativamente pacífico e incluso plácido, pues el hombre tiende por naturaleza a no agredir ni a buscar a los demás mientras no los necesita. El problema de la condición salvaje es que deja al hombre en situación de anquilosamiento, sin posibilidad de transmisión del conocimiento ni de mejora. Si el hombre pacta la renuncia a su absoluta libertad de salvaje es solo a cambio de que el nuevo estado respete no solo su vida sino en especial su libertad. Podemos considerar que Rousseau es un precursor de la democracia.

Polis: Ciudad-Estado característica de la Antigua Grecia. La polis, por ejemplo la Atenas del Siglo V, presume de tener capacidad de autogestión, de ahí el complejo de superioridad de los griegos, que creían poder dirigir racionalmente su vida comunitaria a través de la política, al contrario que los bárbaros, tribus dirigidas por el instinto o por poderes irracionales u hordas nómadas, incapaces de establecer instituciones civiles como las de los griegos.

Inteligencia: (inter lligare: unir o ligar entes separados) Hay cierta tendencia a asociar la inteligencia con el entendimiento o la comprensión, es decir, con facultades propias de un ser racional. Desde tal punto de vista, habríamos de convenir en que sólo el ser humano es propiamente "inteligente". Hay quien la define como la capacidad para adaptarse a situaciones novedosas, es decir, para adquirir respuestas no programadas ante estímulos no previstos. En este caso diríamos que la inteligencia es propia de animales superiores, desde simios hasta aves y otros sistemas nerviosos complejos. Nos quedaremos con la definición que permite una mayor extensión en los tipos de conducta, de manera que inteligencia sería la capacidad de un sistema nervioso para actuar ante el medio, afrontando y solucionando problemas relacionados con la supervivencia, la protección, la reproducción, etc… La forma más básica de inteligencia es la instintiva, presente en todas las especies animales y que se desarrolla a partir de la herencia genética. La respuesta instintiva es una pauta fija de acción que tiende a responder de manera inmediata y automática. La inteligencia por ensayo-error supone mayor complejidad, pues en ella el individuo prueba distintas posibilidades hasta que por casualidad da con la respuesta acertada. Entonces "fija" dicha respuesta acostumbrándose a aplicarla en todos los casos. La inteligencia imitativa, exclusiva de animales superiores, implica la fijación de una respuesta acertada a través de la observación de conductas ajenas. Finalmente, la conducta racional, exclusiva de los seres humanos, aunque se atribuye entre los biólogos a algunas especies mamíferas en estado muy embrionario –como los chimpancés o los delfines-, es la más compleja y sofisticada. Supone la intervención del entendimiento, cuyo contenido son realidades abstractas llamadas conceptos.

Enculturación: Proceso de transmisión de conocimientos, actitudes, valores, creencias, idioma, etc… de unas generaciones a otras. Los grandes agentes tradicionales de la enculturación son la familia, la escuela y la iglesia.

Cultura: (Cultus, acción de cultivar algo) Tendemos a referir cultura al conjunto de producciones intelectuales que, al acumularse, dan lugar a la persona culta o instruida. De esta manera, la obra de Cervantes o un manual de legislación son cultura, pero no los aperos de labranza o el idioma. Esta definición resulta estrecha. Hoy diríamos que es la totalidad de conocimientos, creencias, artes, técnicas, leyes, moral, costumbres que constituyen la vida de una comunidad y de cada individuo que la forma. Todo pueblo, tribu o comunidad tiene un proyecto, diseño o esquema de pautas de conducta que habitan explícita o implícitamente en nosotros, que se constituyen históricamente y que, por encima de todo, establecen las bases de la convivencia.

Ciencias Humanas: En el uso tradicional, llamamos "Humanidades" a los estudios de la cultura, saberes básicamente reflexivos cuyo criterio de verdad no se restringe al puro cálculo ni a la pura experimentación, sino que se basa más bien en la reflexión y en la coherencia del discurso. Encontramos así la Filosofía, los saberes filológicos, la Historia o el Derecho. En el siglo XIX empieza a hablarse de "ciencias humanas" a aquellos "saberes del hombre" que, como las ciencias físicas, son capaces de integrar en sus procedimientos métodos propios de las ciencias experimentales y cuantificacionales. Así, nos encontramos la Economía, la Antropología, la Sociología o la Psicología.

Etnografía: (Etnós: raza; grafós: escritura, descripción) Fase inicial del estudio antropológico. El etnógrafo viaja a pueblos exóticos, preferentemente salvajes y los observa anotando cuidadosamente sus formas de vida, costumbres, pautas morales… En aras de perfeccionar su investigación, puede llegar a vivir entre ellos, integrándose mediante el aprendizaje de la lengua y la adquisición de sus hábitos de vida. El verdadero antropólogo es más bien el etnólogo, es decir, el investigador que recoge los informes del etnógrafo para establecer teorías sobre aspectos de relevancia filosófica como la naturaleza humana, la enculturación, la religión, etc…

El Niño de Aveyron: En el siglo XVIII apareció en una localidad francesa un niño-lobo o niño salvaje. Al parecer habría sido abandonado al nacer y cuidado por una loba, de tal manera que los cazadores que lo descubrieron llegaron inicialmente a confundirlo. Creó un gran interés entre los intelectuales ilustrados porque en aquel tiempo era tema de debate la naturaleza humana, que implicaba el interrogante sobre la existencia del alma, de manera que vieron en Víctor la posibilidad de llegar a conclusiones. Fue educado durante meses por un pedagogo que lo sacó de su condición salvaje y le hizo aprender muchas cosas. No puede decirse, sin embargo, que llegara a socializarse ni a desarrollar una conducta propiamente racional; Víctor había sido enseñado como lobo en sus años clave de desarrollo mental y ya difícilmente podría transformarse en otra cosa. Esto demuestra que la inteligencia humana, más que algo concreto y determinado, se caracteriza por su plasticidad, es decir, su radical apertura, como una hoja en blanco que puede adaptarse al hábitat en el que se forme.

Difusión cultural: Según muchos antropólogos es el proceso por el cual se transmiten los conocimientos e innovaciones culturales de unas tribus a otras. Descubrimientos como el del fuego no serían en la mayoría de tribus autóctonos, sino resultado de alguna imitación.

Etnocentrismo ( ) Equiparable al racismo, complejo de superioridad propio de una raza. Esta no solo cree que su constitución física y su inteligencia son superiores, sino que sus costumbres, creencias y hábitos de vida en general son "naturales" o "normales", de manera que las pautas diferentes de los demás pueblos son degradaciones o anomalías. La doctrina nacional-socialista declara la superioridad de la raza aria o germánica, y, de igual manera, los judíos tienden a considerarse pueblo elegido por Dios. Históricamente, los pueblos de origen europeo han sido fuertemente etnocéntricos, lo que explica la perduración hasta el siglo XIX de las prácticas esclavistas legales.

Determinismo biológico: (determinare: señalar los límites) Principio según el cual los organismos no racionales, en especial los sistemas nerviosos simples, no tienen capacidad de adaptación o de variabilidad de respuestas, de manera que el sistema de pautas fijas de acción transmitido a través del código genético determina prácticamente todas las conductas del individuo.



Aristóteles: Discípulo de Platón y fundador del Liceo, se le reconoce también por haber sido maestro de Alejandro Magno. El sistema de conceptos filosóficos de Aristóteles es el más influyente de la historia por su totalidad, densidad y rigor, de ahí que todo el pensamiento de la Edad Media esté profundamente tiznado de aristotelismo. Aristóteles funda la lógica clásica, que da cuenta de los principios básicos del pensamiento posible, como el de identidad, negación o no contradicción, así como los silogismos.
Axioma: verdad tan evidente que no necesita de demostración. Los principios básicos de la Lógica, como el de identidad, son axiomáticos, y sin ellos no pueden demostrarse o deducirse los demás principios.

Razón (logos) Facultad que asociamos al poder para regular la acción a partir de cierto nivel de abstracción determinado por el uso del lenguaje, facultad para inteligir o reflexionar y hacer uso de conceptos para acceder a lo verdadero. Se asocia también a la capacidad para establecer un razonamiento, es decir, para establecer consecuencias correctas a partir de principios conocidos.

Intuición / Concepto: Coloquialmente hablamos de "intuir" en el sentido vago de "presentir", es decir, experimentar algo de manera vaga e improbable. Filosóficamente, debemos entender intuición como "intuición empírica", es decir, como la experiencia por la cual una sensación se refiere a un objeto. El concepto es la representación intelectual de una imagen. Mediante el entendimiento, trascendemos la sensibilidad, que se revela como pasiva frente al carácter activo de aquél. Según Kant, el conocimiento es posible por la síntesis entre los dos ámbitos, de ahí su afirmación "los conceptos o categorías sin sensaciones son vacíos, las sensaciones sin conceptos o categorías son ciegas". Sin embargo, hay que diferenciar con precisión ambas cosas, pues el concepto es espiritual o abstracto mientras la sensación es material o concreta… de igual forma el concepto es universal y la sensación es singular.

Ciencia. (epistemé o scientiae) Llamamos así al saber con fundamentos y con validez universal e independiente de la opinión. Platón llama científico o epistémico al conocimiento capaz de establecer enunciados universales y necesarios, de ahí que sitúe a la Filosofía, capaz de acceder a las ideas más abstractas, en lo alto del edificio del conocimiento, incluso por encima de las matemáticas y, por supuesto, de las opiniones. Todo modelo científico debe aclarar el status de lo verdadero, es decir, debe clarificar su propio criterio de demarcación de los enunciados verdaderos y los falsos. Así, las ciencias físicas se sirven de criterios empíricos o experimentales (verdad como correspondencia), mientras que las ciencias formales como la lógica o las matemáticas determinan como verdaderos los enunciados que se ajustan a las reglas que constituyen el sistema (verdad como coherencia). También podemos decir que las primeras son inductivas y las segundas deductivas.

Deducción/ Inducción. Un razonamiento deductivo consiste en una serie de enunciados iniciales o premisas de los cuales deriva necesariamente una conclusión. La validez de una deducción es puramente formal o racional, no requiere comprobación empírica, de manera que si decimos que "todos los hombres son mortales y que Sócrates es hombre", la conclusión "Sócrates es mortal" se habrá de considerar necesariamente válida sin que se requiera contrastar el hecho en la experiencia. Una inducción es aquel razonamiento o inferencia en que la comprobación en la experiencia de una serie de casos particulares da lugar a una ley o regla general. Así, razonamientos del tipo "los insectos tienen seis pares de patas" o "las familias desestructuradas son propensas a generar fracaso escolar en mayor medida en los niños" son del tipo inductivo.

Objetividad. (objectum: objeto) Se habla de hacer juicios objetivos por oposición a los "subjetivos", que se asocian a lo aparente e irreal y que no tienen más validez que la puramente personal. Somos objetivos cuando aludimos a realidades que tienen validez universal y que subsisten por sí mismas, es decir, que son lo que son con independencia de las perspectivas de quienes las observan. El comportamiento científico necesita ser objetivo, dado que cuando un enunciado viene condicionado por opiniones, estados de ánimo o expectativas personales, entonces la posibilidad de que el enunciado sea válido resulta más difícil.

Progreso: Fe en el avance de la especie humana en el tiempo. Los ilustrados del siglo XVIII pensaban que la historia discurría "hacia mejor" porque el hombre estaba racionalizando progresivamente el mundo. Abriéndose camino entre las tinieblas de la superstición y la ignorancia, la ciencia conquista cada vez más territorios, lo que habría de llevar a una sociedad con mayor conocimiento, virtud moral, justicia y felicidad para el mayor número de personas. En nuestro tiempo, la incapacidad del hombre para universalizar la justicia o impedir la pobreza, y el poder destructivo de las nuevas guerras, de lo que el mal uso de la tecnociencia es en parte responsable, ha planteado interrogantes sobre la fe de los ilustrados en el progreso científico y, sobre todo, moral de la humanidad.

Dogmatismo: En el contexto religioso, se llama dogma a la verdad de fe, es decir, aquel principio que se considera indiscutible y que, presuntamente, no puede someterse al debate racional, siendo reconocido de tal manera por la autoridad eclesiástica. Llamamos dogmática a aquella doctrina, religiosa o no, que se considera incontestable; igualmente, llamamos dogmático a aquél que defiende ciertas ideas –dogmáticas o no- pretendiendo que no pueden discutirse, lo que acerca el dogmatismo al fanatismo.

Escepticismo: (skeptikos: el que observa con atención) Históricamente, la escuela escéptica nace en la Antigua Grecia con el sofista Gorgias, continuando en la época helenística, con Pirrón. Su objetivo era enfrentarse al dogmatismo y propugnaba la conveniencia de "suspender el juicio", es decir, de no pronunciarse ante preguntas sobre grandes principios como si los dioses velan por nosotros o cuál es el bien supremo. Cuando el escéptico se radicaliza, llega a negar la posibilidad de cualquier verdad universalmente válida, de manera que la ciencia siempre será una ilusión humana, tanto como la posibilidad de establecer un conocimiento que no dependa ni del lugar, ni de la época ni de la perspectiva del sujeto. El escéptico radical se entiende así como un "descreído", aquel que ha perdido la fe en la razón y tiende a sumergirse en el cinismo.

Crítica: (kritikós: el que juzga) Todo análisis valorativo, desfavorable o no, es crítico, en la medida en que somete algo a juicio. Es crítica –o tiene "espíritu crítico"- aquella persona que no admite una afirmación sin haberse planteado su validez. El crítico se interroga, pasa por el filtro de la duda cualquier creencia, empezando por las suyas propias, y acaba desechando aquellas que no traspasan dicho filtro.

Hipótesis (hipótesis: lo que se pone en la base de una construcción) Conjetura. Supuesto de verdad que se encuentra todavía en duda, y que habrá de ser después comprobado o desechado a través de la experimentación o de cualquier otro procedimiento demostrativo. El método científico que ha caracterizado a la ciencia moderna desde Newton (método hipotético-deductivo) se sirve por sistema de hipótesis porque estas encaminan la investigación y le dan sentido.

Teoría: En el uso coloquial, llamamos teórico a aquel conocimiento que no está destinado a contrastarse en la práctica, de manera que se le atribuye cierto matiz peyorativo, como si "hablar en teoría" fuera especular o expresarse hipotéticamente. En el ámbito científico llamamos teoría a un sistema de leyes que sirven para explicar cierta clase de fenómenos. Así, hablamos de la "Teoría mecánica clásica", de la "Teoría heliocéntrica" o de la "Teoría de la Evolución"…

Predicción: Enunciado de expectativa, es decir, supuesto o hipótesis de algo que va a suceder. En el terreno científico, la predicción puede no considerarse hipotética si se instala dentro de un marco teórico de leyes contrastadas. Así, puedo decir que Fuerza es igual a masa por aceleración y que mañana lo va a seguir siendo. Existen sin embargo ciencias, por ejemplo la meteorología que son predictivas por definición y sus expectativas tienden a ser hipotéticas porque no pueden asegurarse a priori.

Verificación: Procedimiento científico que determina la verdad de un enunciado hipotético. En las ciencias formales como lógica o matemáticas, la verificación supone el ajuste a las normas del sistema, es decir, la coherencia. En las ciencias experimentales, la verificación se efectúa mediante contrastación empírica.

Falsación. Procedimiento que demuestra la falsedad de un enunciado o teoría. Según algunos pensadores, una teoría puede ser considerada verdadera mientras no es falsada, es decir, que no necesita ser verificada, sino más bien que no se demuestre su falsedad.

Paradigma. (paradeigma: modelo, ejemplo) Desde Platón, se llama paradigma al ideal, es decir, al ejemplo espiritual y de máxima perfección para cualquier ente existente. En la actualidad, el filósofo de la ciencia Thomas S.Kuhn llama así al modelo de trabajo específico de la comunidad científica en una cierta época. Así, ese modelo se inspira en una imagen ejemplar, algo así como un mito fundacional (como el paradigma de Galileo en la ciencia del XVII, el de Aristóteles en la medieval, o el einsteniano en el siglo XX) a partir del cual se hacen comunes en la ciencia normal una serie de métodos, criterios de verdad o estilos enunciativos. Kuhn considera que la ciencia discurre históricamente a golpe de grandes revoluciones o saltos, es decir, uno o varios científicos demuestran con sus descubrimientos y métodos la impropiedad del modelo reinante y, a partir de ahí, la ciencia normal va asumiendo el nuevo paradigma. Esto le lleva a afirmar la teoría de la inconmensurabilidad de los paradigmas, según la cual el conocimiento científico no evoluciona en pos de la verdad a lo largo del tiempo, sino que cada época concibe el mundo de una manera distinta y que no puede ser comprendida por los seres humanos de una época distinta. Así, no entendemos el mundo mejor que un medieval, lo entendemos de una manera distinta, y eso significa que ni nosotros podríamos asimilar nuestra concepción ni él la nuestra.

Libre de/ Libre para: El fenómeno de la libertad humana contiene dos momentos. Nos hallamos "libres de" en tanto que nos quitamos cierto peso de encima, nos liberamos de algo que nos sobra o nos embaraza, limitando la capacidad de maniobra de nuestra voluntad. Una vez libres de algo, somos "libres para", es decir, podemos actuar a voluntad, elegir entre distintas opciones.

Determinismo: Concepción según la cual todo lo que sucede, en especial los hechos debidos a la acción humana, están absolutamente determinados por los hechos precedentes, de tal manera que nada es azaroso o imprevisible. Esto supone que, pese a creernos libres, nuestra conducta está determinada por circunstancias externas o ajenas a nuestra voluntad, de tal manera que la libertad no es entonces sino una ilusión humana.
-Determinismo metafísico. Creencia vinculada a la fe religiosa según la cual la vida –o al menos sus hechos fundamentales- transcurren según un plan trazado por fuerzas sobrenaturales. Así, los antiguos griegos predecían el futuro a través del oráculo, donde se revelaba el plan del destino. Otros muchos pueblos, partiendo del principio de que "todo está escrito", han creído poder interpretar el plan del destino a través de la astrología, la quiromancia o ciertas palabras sagradas. Grandes religiones como el cristianismo establecen cierto tipo de determinismo, normalmente a través de textos sagrados, como cuando advierten la llegada futura de un Mesías salvador.
-Determinismo científico o natural. Partiendo del principio científico de que todo ocurre por un motivo explicable, y la misma causa produce el mismo efecto, entienden que el azar no es sino el nombre que le damos a aquello que todavía la ciencia no es capaz de explicar. Así, decimos que algo sucede aleatoriamente porque no sabemos cuáles son exactamente las causas que lo determinan.

El demonio de Laplace. Teoría determinista que tiende a sobrevalorar las posibilidades explicativas de las ciencias físicas. El optimismo de los ilustrados hizo pensar que si la ciencia podía explicar cada vez mayor cantidad de fenómenos, era imaginable que, en un futuro, el conocimiento absoluto de todos los fenómenos acaecidos y de todas las causas, nos podría permitir predecir todo lo que podría ocurrir en un futuro. Así, Laplace idea la hipótesis de un genio absoluto –un "demonio"- capaz de predeterminar todos los acontecimientos, de tal manera que factores de imprevisibilidad como el azar o la libertad terminarían desapareciendo, desacreditados como simples fantasías. Las ciencias contemporáneas ha abolido esta concepción.
El gen egoísta. Modelo de explicación determinista debido al auge obtenido por la genética desde la segunda mitad del siglo XX. Su autor es el biólogo Richard Dawkins, el cual afirma que los individuos somos "máquinas de genes", es decir, que el mecanismo que realmente gobierna el mundo natural no es nuestra necesidad de supervivencia, sino la de los genes. Durante un tiempo cumplimos la misión de proteger nuestros genes y extenderlos, una vez hecho esto el gen nos deja envejecer y morir porque ya no nos necesita. Así, funciones que consideramos dependientes de nuestra libre voluntad, como la de buscar pareja sexual, comer o buscar un trabajo están de manera directa o indirecta determinadas por la presión a la que somos permanentemente sometidos por el programa genético. En suma, es el gen el que tiene el poder, es él quien aspira a la inmortalidad, nosotros solo somos su herramienta.

Existencialismo. Corriente de pensamiento iniciada en Kierkegaard, seguida por autores como Unamuno o Heidegger, y que tiene su mayor representante en Jean-Paul Sastre. La frase de este último –"la existencia precede a la esencia"- caracteriza a la doctrina existencialista. La idea es que no es algún tipo de género, esencia o concepto colectivo lo que me define, sino el hecho casual de que estoy aquí, de que existo. Así, no soy mujer, católico, español o comunista, antes que eso soy una subjetividad obligada a decidir seguir viviendo y construir su propia vida a cada momento. La angustia vital, ese sentimiento terrible de tener que tomar decisiones respecto a mi propia vida en cada momento, acompaña irremediablemente a la subjetividad humana. El existencialista, frente al determinista, no solo cree en la libertad, es que cree que "solo" somos libertad. El hombre es un ser indeterminado, nada en él está escrito, su vida y su identidad serán aquello que él decida, y habrá de decidirlo todo –incluso seguir con vida a cada momento- sin la excusa de apoyarse en otros. Estará solo ante su propia libertad, condenado paradójicamente a ser libre. La libertad es lo único que no somos libres de elegir, somos libres lo queramos o no.

Valores. El valor se aplica a aquello que consideramos digno de estima y aprecio. En economía se asocia al precio de las cosas. En ética, entendemos que un valor puede ser un modelo o arquetipo digno de admiración y aprecio, de ahí que se hable de una sociedad sin valores cuando se entiende que a nuestras colectividades les faltan ideales.

Código de Hammurabi.
 Primero de los grandes sistemas jurídicos y legales de la historia. Fue promulgado por un rey sumerio y exhibido en público con escritura en granito. Contiene cientos de normas, y en especial prohibiciones acompañados de los castigos previstos para su violación, lo que ha creado la imagen del código como un ejemplo de crueldad. Se trata sin embargo de un sistema muy avanzado destinado a asegurar la convivencia.

Ética (ethos, carácter) La ética es la rama de la filosofía que se ocupa de las costumbres y la conducta moral. Su reflexión se ocupa de la fundamentación del bien y del mal, los fines deseables, el deber moral. No se debe confundir con "moral", que es más bien el objeto de estudio de la Ética. La moral es el conjunto de normas de conducta a que me acojo ante una situación que requiere solucionadas no solo técnicas, sino asociadas al deber.



Política. (polis, ciudad) En términos intelectuales, llamamos así a la teoría del estado, la cual consiste en juzgar la bondad o maldad del estado real y proponer el estado ideal determinando las características del régimen político adecuado. En la práctica, llamamos así al arte del gobierno y la gestión del poder.

Poder. En sentido etimológico, lo asociamos a la raíz latina potestas cuando lo entendemos de forma sustantiva, es decir, como el lugar ocupado por quienes de forma efectiva e institucionalizada ejercen el gobierno. En sentido de potentia, se trataría más bien de la facultad o capacidad para actuar. La concepción tradicional –potestas-, también llamada concepción soberanista, trata el Poder como un espacio localizado y estable que podemos asociar al Estado y, si se quiere, al Capital, de manera que el poder se ejerce siempre en vertical, de arriba hacia abajo, de forma jerárquica, estableciendo la relación unilateral entre un polo activo que ejerce el poder y otro pasivo que es su súbdito o víctima. En la concepción contemporánea de Michel Foucault, heredada de Nietzsche y su teoría de la voluntad de poder, el poder es más bien un juego de relaciones, un espacio horizontal sometido a fuerzas que todos ejercemos donde somos algo más que dominadores y dominados. El poder aquí es una microfísica: "el poder está en todas partes, mejor, viene de todas partes". Esta concepción recoge el principio que define el poder como la capacidad de influir sobre los demás. Así, no solo el gobierno propiamente dicho o las relaciones laborales marcadas por el capital son "poder", también lo pueden ser la familia, la escuela, los grupos de amigos… todo es poder en la medida en que todos pugnamos por ejercer influencia sobre los demás.

Legalidad/ Legitimidad. (lex,ley; legalis,legalidad) Es legal lo que se ajusta a la ley establecida, es decir, la acción conforme a la ley que se lleva a cabo no por respeto a la dignidad de la ley misma, sino porque "conviene" cumplirla. Actuar legalmente es ajustarse al Derecho Positivo, es decir, al conjunto de leyes vigentes en una comunidad. Otorgamos legitimidad a lo que se ajusta a la ley moral, es decir, que consideramos legítima o ilegítima una acción en la medida en que la consideramos moralmente aceptable, con independencia de si se ajusta o no al derecho positivo.

Teorías de la legitimación. Actualmente se llama así a toda teoría política. Es aquella doctrina que da razones a favor de un modelo político que está en práctica o que no lo está pero debería aplicarse. Los ideólogos de un sistema defienden el régimen vigente, tratan de demostrar que es el mejor posible, que sus detractores están equivocados y que sería desastroso derribarlo y sustituirlo por otro. Los críticos o revolucionarios, por el contrario, elaboran teorías políticas que aspiran a ser puestas en práctica mediante leyes y normas cuya aplicación y mantenimiento sean garantizadas por las nuevas instituciones.
Por ejemplo, el Apartheid, fue una práctica política aplicada legalmente en la República Sudafricana hasta tiempos recientes. Consistía en excluir por ley a la mayoría negra de los puestos de prestigio y poder, accesibles solo a la minoría blanca. Algunos teóricos legitimaban esta práctica racista basándose en presuntos datos científicos e históricos que proclamaban la inferioridad de la raza negra. En el siglo XVII, el pensador británico Thomas Hobbes, legitimó la práctica de un Estado represor, duro y casi totalitario (asociado en aquel tiempo a la Monarquía Absoluta y en la actualidad a las dictaduras totalitarias), basándose en la presunción antropológica de que "el hombre es malo por naturaleza". Con la idea de que "el hombre es un lobo para el hombre", Hobbes pretendía hacer ver que, si no se nos aterroriza y castiga duramente, tendemos a asesinar o robar al vecino, pues somos por naturaleza egoístas, envidiosos y violentos. En plena Revolución Industrial, Karl Marx defendió la alternativa revolucionaria a la sociedad de clases –el socialismo- basándose en sus estudios de historia, sociedad y economía que demostraban que el capitalismo hacía a la mayoría de la población cada vez más pobre.

Democracia. (demos, pueblo; cratia, gobierno, poder) Se define como aquel régimen en el cual la soberanía reside en los ciudadanos. Su principio es la isonomía, es decir, la igualdad ante la ley.
La democracia es históricamente fundada en la polis de Atenas, en el siglo V antes de Cristo, también llamado Siglo de Pericles. Se trataba de un modelo asambleario o de democracia directa. Los miembros de la asamblea se reunían en el ágora (plaza pública) y en los tribunales, y decidían las leyes y medidas de gobierno por votación inmediata.
Este modelo restringía sin embargo la condición de ciudadano con derecho a participar en la asamblea a un porcentaje de personas restringido, negándoselo a mujeres, esclavos y extranjeros.
La democracia moderna ha perdido su carácter asambleario, convirtiéndose en democracia indirecta, representativa o parlamentaria. Organizaciones de expertos en gobernar o profesionales de la política denominadas Partidos compiten entre sí cíclicamente para obtener la representación parlamentaria, de manera que los ciudadanos delegan sobre ellos la responsabilidad de legislar y gobernar. La pérdida del ágora ha restado protagonismo y poder de decisión al pueblo –lo que plantea interrogantes sobre el sentido etimológico del término "democracia"-, pero también es cierto que no restringe la isonomía y la participación política como el modelo ateniense. Además, las constituciones modernas suelen prever la posibilidad del referéndum, consulta –vinculante o no- en la que cada ciudadano se pronuncia directamente sobre una cuestión trascendental para el Estado.

Mesianismo. Creencia difundida por los profetas en la venida del Mesías, un liberador que salvará a los hombres del Mal en el mundo y construirá el Reino de Dios en el mundo. El término suele extenderse desde la religión a la política para aplicarse a doctrinas que, como el nazismo o el marxismo, anuncian la liberación y un futuro de felicidad en una nueva edad de oro.