divendres, 4 de novembre del 2022

 



¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

Efectivamente. –

Y, si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente «ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal » o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

Eso es lo que creo yo –dijo–: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

Ahora fíjate en esto –dije–: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas como a quien deja súbitamente la luz del sol?

Ciertamente –dijo.

Y, si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad –y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse–, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir? –Claro que sí–dijo.


ANALICE EL ALUMNO LAS IDEAS FUNDAMENTALES DEL TEXTO, REFLEJANDO EN SU EXPOSICIÓN LA ESTRUCTURA DE LA ARGUMENTACIÓN SEGUIDA POR EL AUTOR


El fragmento pertenece a la obra clave de Platón, La República, donde se exponen los términos generales de la polis ideal. Forma parte del mito de la caverna, relato de carácter didáctico del que Sócrates hace uso para explicar a sus discípulos que la ciudad vive entre sombras, sometida a la manipulación de los sofistas. Se ubica por tanto en los primeros capítulos del Libro VII. Es importante resaltar que La República es un largo diálogo. Esto se explica por el carácter de la enseñanza mayéutica, en la cual el maestro guía al alumno para que encuentre la verdad por sí mismo. En este caso, nos encontramos la situación en la que el maestro hace ver a Glaucón a través de preguntas la situación de ignorancia de los atenienses, comparándola con una caverna.


En el momento del relato que nos encontramos en el fragmento, ya sabemos que uno de los presos se ha liberado. Superado el deslumbramiento inicial, ahora ya sabe que la verdad está fuera y que la vida en la caverna es pura falsedad. En otras palabras, el fragmento plantea la obligación del filósofo, una vez liberado, de liberar a su vez a sus conciudadanos del yugo de la ignorancia.


En el primer párrafo, Sócrates pregunta a Glaucón si cree que, una vez en el exterior, el liberado sentirá lástima de sus antiguos compañeros. Esto significa que los jóvenes que pasan por la Academia y se ilustran en el conocimiento supremo, empiezan a pensar en la vida en el ágora, dominada por los sofistas, como en un penoso juego de sombras, mejor, de opiniones.


En el segundo profundiza en la cuestión al recordar a Glaucón que en la caverna existe el éxito. Al explicar que habría prisioneros que obtuvieran honores por su capacidad para profetizar el paso de sombras, Sócrates está en realidad criticando la celebridad de los sofistas, fruto de la debilidad del pueblo. Desvelada la ridiculez de ese mundo de lisonjas y falsas glorias, Sócrates insiste en interrogar a su discípulo: “¿… envidiaría a quienes gozaran de tales honores?” En ese momento recurre a la autoridad del más grande de los literatos griegos, Homero. Compara el rechazo al regreso al mundo de las sombras con el que Aquiles experimenta por el de los muertos, en el cual se halla. Declarando como “mundo de lo opinable” al creado por los titiriteros, Platón declara su verdadera intención filosófica: la Atenas dominada por los sofistas es el reinado de la doxa.


Hay un párrafo breve a continuación en el cual, siempre contando con la complacencia de Glaucón, Sócrates plantea la dificultad del que regresa, el cual sufrirá un proceso de deslumbramiento similar al que experimentó al abandonar la caverna y toparse con el sol, solo que ahora le ocurrirá en la dirección contraria. El proceso termina de explicarse en su última intervención. El antiguo cautivo, ahora retornado, es objeto de burla por sus compañeros, los cuales empiezan considerándole loco y, finalmente, le asesinan. Es evidente que Platón aquí está estableciendo una analogía con el caso de Sócrates, que fue condenado a muerte por la Asamblea. Sócrates es el preso que, tras liberarse de las cadenas de la doxa y la tiranía de los sofistas, decide regresar al ágora para, desde la verdadera filosofía, denunciar la mentira en la que sus conciudadanos viven.

divendres, 30 d’octubre del 2020

PROCEDIMIENTO PARA COMENTAR EL TEXTO


 La mayoría de vosotros ya comentasteis textos conmigo el curso pasado. Aplicábamos un esquema muy concreto (tema, tesis, argumentos). No es preciso que reproduzcamos mecánicamente ese esquema en 2º. Me conformo con que tengáis claro que el comentario debe establecer un planteamiento general, donde se informa con sucintamente de cuál es la cuestión en torno a la cual gira el texto y cuál es a grandes rasgos la posición del autor, es decir, de qué nos quiere convencer o cómo responde él al problema planteado. Lo que harás después en tu escrito es explicar cómo ha ido estructurando sus argumentos. Cuentas con una ventaja que no tenías el curso pasado, en el que apenas disponías de una documentación básica y, sobre todo, no sabías nada del autor, por lo que entrabas “a pelo” a analizar el texto. Ahora sabes a qué autor y a que texto corresponde el fragmento que tienes delante, lo cual te permite entender mucho mejor su mensaje, pues conoces bien el pensamiento de dicho autor 

 ALERTA!!!! El coordinador de la Facultad, que es quien pone el examen EBAU y quien establece los criterios de corrección, nos insiste a menudo en que el texto no debe ser un “pretexto”, es decir, una excusa, para que el alumno vuelque todos sus conocimientos aprendidos de Platón. Eso se hace en la redacción, en el comentario hay que demostrar que uno sabe leer y analizar textos. Eso no significa que hayamos de caer en el error justamente opuesto, es decir, analizar el texto como si no conociéramos nada del autor. Tú debes analizar el texto ayudándote de tus conocimientos sobre Platón para entenderlo y explicarlo mejor, pero es un comentario de un texto concreto, no una redacción a propósito de ese texto.

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 TEXTO -¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? -Efectivamente. –Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente “trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio” o sufrir cualquier otro destino antes de vivir en aquel mundo de lo opinable? -Eso es lo que creo yo –dijo- que preferiría cualquier otro destino antes de aquella vida. -Ahora fíjate en esto –dije: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol? –Ciertamente –dijo. -Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad –y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir? -Claro que sí –dijo. 


 COMENTARIO (OJO, leemos primer el texto con detenimiento y tratamos de ubicarlo, o sea, saber de que parte del libro se extrae. No es lo mismo el libro VI, que habla sobre la idea de Bien y el símil de la línea, que el VII, donde todo gira en torno al mito de la caverna. Debe subrayar, recuadrar, tomar notas, emborronar el texto todo lo que sea necesario, pues eso es señal de que estás haciendo un exhaustivo trabajo de análisis) 

(Presento el comentario) Nos encontramos ante un fragmento perteneciente a la obra cumbre del gran filósofo griego Platón, “La República”. Pertenece al Libro VII, donde nos relata el mito de la caverna. Es un texto dialógico, en el cual el maestro mayéutico, personalizado por Sócrates, intenta sacar a la luz los conocimientos que su alumno, Glaucón, ha olvidado. 

 (Planteamiento) El fragmento gira en torno a la cuestión de la ignorancia en Atenas, aquí reflejada en forma de metáfora como una caverna. Lo que Platón nos intenta hacer ver es la dificultad que el hombre sabio, ese que ya ha accedido a la luz del conocimiento, encuentra cuando intenta compartir esa luz con sus conciudadanos. 

 (Estructura argumental) El texto empieza situándonos en el momento en que el prisionero liberado ya ha abandonado a sus antiguos compañeros. Sócrates se dirige a Glaucón con una pregunta,” ¿y qué?”, procedimiento habitual en el diálogo mayéutico porque Platón entiende que es el propio alumno el que ha de ir deslizando sus creencias hacia la verdad, sin que ésta le sea enunciada directa y explícitamente por el maestro. 

Hace un uso irónico de la palabra “ciencia” para hacernos ver que el tipo de conocimiento que allá se tenía era en realidad falso, un conocimiento de sombras propiciado por la manipulación de los sofistas, personificados en la narración como titiriteros. Se le presentan dos sentimientos. Por una parte se siente feliz porque se ha abierto a la luz de lo verdadero, dejando atrás el mundo falso en el que anteriormente creía. Por otra parte, siente compasión de quienes permanecen entre sombras. En su siguiente intervención, mientras el alumno se limita a asentir, Sócrates vuelve a hacer uso del estilo de pregunta. Su intención es que el alumno aprecie en su totalidad el tipo de escena ficticia que han creado los titiriteros para los encadenados. Entre ellos, habrá quienes destaquen más por su facilidad para prever qué nueva sombra va a aparecer a cada momento en la pared, de manera que habrá quienes obtengan la admiración de los compañeros. Obviamente, se refiere al ágora, donde hay ciudadanos que, viviendo entre opiniones, tal y como lo plantea la lógica impuesta por los sofistas, obtienen un éxito que no responde al conocimiento verdadero sino a la pura retórica y el culto a las opiniones. 

En ese momento recurre el escritor a la cultura literaria griega, la homérica, refiriéndose a ese hombre que prefiere la peor vida imaginable antes que seguir habitando el reino de las sombras. En el tercer párrafo, y sin abandonar el formato pregunta, nos invita a pensar que el liberado, movido por la compasión, decide regresar a la estancia oscura para rescatar a sus compañeros. En ese momento, las mismas chiribitas que le llenaron la visión cuando fue deslumbrado por el sol una vez fugado de la caverna, le aparecerán por lo que supone pasar de la luz a un reino basado en sombras. Lo que intenta hacernos ver es que quienes han vislumbrado la idea de Bien, corren el riesgo, cuando vuelven al ágora desde la Academia, de no parecer especialmente hábiles para tratar con los asuntos mundanos con los que trata comúnmente la gente de la polis. 

 En la conclusión del fragmento, el maestro profundiza en esta idea. Al volver a mirar sombras, el hecho de haber contemplado ya el sol, cosa que desconocen los demás, puede llegar a parecerles torpe, con lo cual los demás pueden empezar a pensar que ha enloquecido y que lo peor que pueden hacer es imitar su conducta. Como ese hombre se empeña en liberar a los demás para que salgan con él, es posible que incluso sea asesinado. Es evidente que ese hombre es un símil del maestro Sócrates, que fue condenado a muerte por la Asamblea ateniense, manipulada por los sofistas, que temían que Sócrates desenmascarase el peligroso juego con el que habían logrado intoxicar a la ciudadanía ateniense.

dilluns, 26 d’octubre del 2020

PLATÓN. LA IDEA DE BIEN


 

La idea de Bien o, como lo dice en "La República", lo Bueno en sí, es la cima del sistema filosófico de Platón.

Siguiendo la teoría de la Mímesis, podríamos decir que todos los seres, los sensibles y los inteligibles, imitan esa idea. Así, el alfarero intenta hacer "buenas" vasijas, el profesor intenta dar buenas clases de filosofía, el geómetra intenta dibujar el triángulo perfecto... el problema es que la realidad material solo puede aproximarse a la perfección de la idea, que es por definición inmaterial. El Bien alcanza así el máximo de idealidad, abstracción y verdad, de ahí que su luz otorgue sentido al conjunto de la realidad del universo.

Es importante no confundir este concepto con la divinidad propia de las religiones monoteístas, que por cierto no llegan a Europa hasta muchos siglos después de la civilización griega, cuyo contexto espiritual es politeísta. Es cierto que algunos teólogos de la Edad Media, admiradores de la brillantez filosófica de Platón y Aristóteles, llegaron a identificar la suprema perfección de la Idea de Bien con Dios. Pero esta asociación es muy forzada. El Bien platónico es una realidad suprema pero intelectual. El Bien es, como el sol en el mundo sensible, "padre" o responsable de las cosas del universo,
pero no en el sentido del creacionismo propio de las culturas mosaicas, es decir, el judaísmo o el cristianismo. Dios o Yahvé, como después Alá, exigen obediencia y amor, el Bien platónico reclama el esfuerzo del conocimiento.

 La lógica de los antiguos griegos es, pues, radicalmente diferente de la medieval, aunque es cierto que la división drástica entre un mundo espiritual y superior y otro sensible, efímero e inferior puede propiciar el paralelismo. Pero, ¿qué es el Bien? En primer lugar el Bien supone el nivel máximo de realidad, su estatus ontológico es supremo. De igual manera que las cosas materiales imitan a las ideas, las ideas imitan la idea de Bien. Si las ideas son perfectas es porque imitan al Bien; de igual manera, lo que un objeto físico tenga de bueno se debe a que, imitando a las ideas, imita también en última instancia a la idea de Bien. Esta cumbre ontológica o de realidad que define al Bien se corresponde con la epistemológica: conocemos las demás ideas y, por tanto, entendemos la totalidad del universo cuando conocemos el Bien, al cual no se puede acceder a través de los sentidos o de la doxa, sino de la ciencia filosófica suprema, la dialéctica.

El Bien tiene además una especial relevancia ética. Si quiero encauzar adecuadamente mi vida debo conocerlo, de lo contrario viviré desorientado o, lo que es peor, manipulado por los sofistas. A través de la rectitud moral mi alma alcanzará la sabiduría que necesito para ir por la vida distinguiendo lo bueno y lo malo. Esta lógica se aplica igualmente al político, que necesita aprender dialéctica para distinguir entre el gobierno justo y el injusto, lo cual le permitirá decidir siempre aquello que sea mejor para el conjunto de la polis. Solo desde esa idea de virtud es posible llegar a la verdadera felicidad. A modo de conclusión, podemos decir que el Bien fundamenta la mímesis que atraviesa la Teoría de las Ideas. Él es el horizonte, la luz final hacia la que tienden todas las cosas. Tanto la región visible como la inteligible apuntan a él. Por eso explica Platón que en la escalera mayéutica, desde la que se asciende en la Academia hasta el conocimiento filosófico o dialéctico, el Bien es el verdadero objetivo, pues nos permite vislumbrar la totalidad de lo real. Esa perfección del Bien solo puede alcanzarse de forma imperfecta en el mundo sensible.


dimarts, 7 d’abril del 2020

4º DE ESO, NUEVO APARTADO DE ÉTICAS APLICADAS

LA ÉTICA DE LOS NEGOCIOS. 

Dejamos atrás la cuestión de la bioética y los problemas que se le asocian, como el aborto, la clonación y, ¿por qué no?, algunos que podríamos extraer del episodio actual del coronavirus. 

Cambiamos de tema. Vivimos en una sociedad capitalista. La libre iniciativa económica, es decir, lo que denominamos el mundo de la empresa, tiene un papel fundamental en la riqueza y la prosperidad de sociedades como la nuestra. Ahora bien, solemos pensar que donde hay negocios e interés de ganar dinero, la ética no tiene nada que decir, como si el ámbito de los principios y las virtudes y el del dinero fueran como el agua y el aceite. Claro que si esto es así, ¿por qué entonces nos indignamos tanto los ciudadanos cuando hay casos de corrupción en los que, además de políticos, hay implicados grandes empresarios? Lo que tendríamos que preguntarnos es si la expectativa -muy razonable- de obtener ganancias, justifica cualquier cosa que uno haga para conseguirlo. 

Pensemos en una empresa cualquiera, sin ir más lejos una en la que nuestros familiares trabajen o incluso que hayan construido ellos mismos, por ejemplo un bar, o una firma de diseño de placas solares o, qué sé yo, una tienda de ropa. Lo que esas empresas, y no digamos las grandes multinacionales, hacen para obtener beneficios tiene consecuencias sobre nosotros, sobre el medio ambiente, sobre la economía. Debemos pensar por qué hoy en día tienen una relevancia creciente las asociaciones de consumidores, algunas de las cuales, como en España la OCU, denuncian a menudo prácticas abusivas de empresas -por ejemplo de telefonía móvil- que atacan los derechos de los ciudadanos, es decir, de todos nosotros. 

Otra cuestión importante: la globalización. Hay grandes firmas, como Coca Cola o Benetton, que ya eran importantes y tenían implantación planetaria en el siglo XX, antes de que estallara la globalización propiciada por internet, que es el proceso de mundialización de personas, dinero y mercancías más colosal de la historia del capitalismo. Hoy, una simple operación financiera en la Bolsa de Nueva York puede provocar pobreza y hambre en millones de personas, tan solo porque suba el precio del trigo o del arroz. Una empresa mundial como la Ford puede coger su producción de Almussafes y llevársela a Taiwan, donde los costes por salarios son mucho más bajos. Los desechos plásticos de una empresa francesa van al mar, que resulta que es de todos... Empresas de combustibles fósiles emiten gases a la atmósfera que contaminan el aire y producen un problema climático que nos perjudica a todos.... La lista sería interminable, es obvio que la globalización está produciendo problemas nuevos a nivel de todo el planeta y que debemos reactivar el debate y la reflexión ética sobre las prácticas empresariales globalizadas. 

ATENCIÓN: PREGUNTAS PARA CONTESTAR DURANTE SEMANA SANTA Y PASCUA. 

1. ¿Deberían las grandes empresas que operan en España pagar por lo que contaminan? 


2. ¿Es útil la OCU? ¿No constituye un perjuicio para las empresas, por ejemplo para las de telefonía móvil?


3. Explica el concepto de deslocalización industrial. ¿Por qué es problemática?


4. Si el mundo se ha globalizado, ¿no deberíamos tener un gobierno planetario al que pudiéramos votar todos los terrícolas? ¿Por qué no se hace?

dilluns, 6 d’abril del 2020

ATENCIÓN, CORRECCIÓN A LAS PREGUNTAS DE BIOÉTICA

Os doy la corrección de los ejercicios relativos a la bioética. Advierto una tendencia excesiva a la relajación en el grupo de la optativa de Filosofía. Se acerca Semana Santa, y aunque no haya procesiones hay fiesta, lo que significa, más allá del confinamiento, que no hay clase. Queda poco curso y, excepto algunas personas que están tomándose muy en serio el asunto, la mayoría apenas estáis haciendo nada, o al menos esa es mi impresión. Demostradme que me equivoco, pero creo que algunos estáis confundiéndoos con el tema de la pandemia. Simplemente hemos sustituido la clase presencial por la digital, pero el curso sigue igual, y obtener el título de 4º de la ESO debe ser consecuencia del mérito del alumno, y no de un regalo. Por lo que a mí me respecta hay varias personas del grupo a las que ya estoy premiando cara a notas finales, recordad que ya tenemos dos notas de trimestre y que hay un 20 por cien de nota de actitud. En el caso de que el confinamiento se mantenga, aun así creo que volveríamos al IES para exámenes finales -ojalá sea antes, lo digo en serio, aunque tengamos que llevar mascarilla-... y en ese caso mi obligación será exigiros y ser justo con lo que hayáis hecho durante el curso. Reaccionad todos, por favor. 

Respecto a las preguntas sobre el asunto de la bioética, doy como siempre una respuesta en la que recojo algunas de las propuestas que me habéis hecho, aunque -no tengo problemas en hacer elogios en público- las respuestas de Marta Gascó (ver sección comentarios) podrían copiarse tal cual y serían como poco tan buenas como las mías. 

1. Imagina que descubres después de enormes esfuerzos y dinero una vacuna para el coronavirus. ¿Aceptarías que se ofreciera de forma gratuita, es decir, sin tú cobrar nada?

Es razonable pensar que un investigador que descubre una vacuna tan trascendente debe haber empleado mucho esfuerzo en conseguirla, en cierto modo es el esfuerzo de toda una vida, pues podemos pensar que la ha pasado pagándose estudios y acumulando esfuerzos desde muy joven. ¿Debe regalar su esfuerzo? Las grandes empresas farmacológicas ganan enormes cantidades de medicamentos ganan fortunas vendiendo vacunas, parece lógico que el esfuerzo exitoso de esa persona sea premiado. Ahora bien, que el descubridor cobre una cantidad considerable de dinero -no estamos hablando de fortunas colosales- no significa que la gente haya de pagar enormes cantidades de dinero por ella, pues pueden financiarla los Estados. Lo que parece lógico es que en un caso de salud pública como el del coronavirus, los gobernantes del mundo eviten que haya empresas que se enriquezcan vendiéndonos a alto precio la vacuna, hasta el punto de que pudiera ser que solo se la pudieran permitir los ricos... de manera que los demás podríamos morir de coronavirus sin remedio. 
2. Una pareja quiere tener un hijo. Imagina que la técnica permitiera elegir el sexo, ¿sería aceptable hacerlo? Y si una pareja de gays pidiera, en el caso de que fuera posible, ¿que su hijo también fuera gay?

Podemos pensar que los avances tecnocientíficos van a permitirnos muchas cosas que hace décadas serían inimaginables. Si un análisis genético me dijera que el feto que estoy esperando arrastra malformaciones o riesgos de terribles enfermedades, no dudaría en pedir una intervención genética que asegurara su salud, si tal cosa fuera posible. Otras opciones son como mínimo discutibles desde el punto de vista ético: no querría tener un hijo oligofrénico, pero ¿podría pedir a los médicos que me lo hicieran superdotado? Lo del sexo... lo veo muy discutible, habría países en los que a lo mejor se acabarían las mujeres, por ejemplo. Lo de la tendencia sexual... y ¿por qué he de nacer yo gay o heterosexual solo porque a mis padres les apetece? Imaginaos que unos padres quieren que su hijo sea rubio y de ojos azules, o unos negros quieren que sea blanco, o -por llevarlo a extremos últimos- ¿qué pasaría si dos padres sordomudos quisieran imponer que su hijo fuera también sordomudo? Creo, como siempre pasa en la medicina y en general en la ciencia que algunas opciones son deseables y que otras bordean o incluso sobrepasan los límites de una ética humanamente sostenible. 
3. Gandhi fue un gran hombre, como Jesucristo o como Michael Jordan. Imagínate que pudiéramos clonarlos, ¿sería aceptable?


El objetivo de la clonación humana es fundamentalmente médico. Hay personas que quieren hijos clonados, es decir, con el genoma idéntico al de, pongamos por caso, la madre, sin ninguna mezcla genética como sucede en la reproducción sexual que conocemos, donde los genes se mezclan. A mí esto me parece discutible: una cosa es que una madre quiera tener un hijo ella sola, sin el acompañamiento de un padre, y otra que desee un hijo "idéntico" a ella... Como mínimo es discutible. El uso mas razonable de la clonación, a mi entender, pasa por la posibilidad de que, por ejemplo, se cultiven en laboratorio células de mi propia médula, que pudieran salvar mi vida o acaso la de mi hijo.¿Y producir mi hígado clonado? ¿O mi corazón? ¿O mis neuronas? Yo creo que mientras no se cree un problema de identidad o mientras no se fabrique un clon mío, cosa absurda e innecesaria, las posibilidades médicas de la clonación son muy interesantes. 

Respecto a los casos concretos de la pregunta... Si clonáramos a Gandhi porque conserváramos su ADN, no necesariamente tendríamos a un hombre pacífico y a un gran líder como él lo fue. Saldría diferente porque, aunque tuviera el mismo material genético, viviría experiencias diferentes a las de su "padre"... No veo por qué suponemos que a través del laboratorio podríamos conseguir un gran líder pacifista o al fundador de una religión. En todo caso deberíamos decidir qué personajes nos convendría clonar,pues yo a lo mejor preferiría clonar a Maríe Curie antes que a Jesucristo.En cuanto a Michael Jordan, no veo que clonar un cuerpo atlético sea una decisión mejor que, por ejemplo, clonar a un tipo menos brillante pero que es sensible, tímido y comprensivo. Depende de cómo valoremos el éxito, de qué valores nos parezcan realmente virtuosos y ejemplares. 

divendres, 3 d’abril del 2020

CORRECCIÓN PREGUNTAS Y NUEVO APARTADO

CORRECCIÓN PREGUNTAS ANTERIORES

1. Según Kant, ¿sería virtuosa una acción que llevo a cabo con buena intención pero que me trae alguna desgracia, como por ejemplo que me hace ganarme enemigos?

Kant no tendría dudas en este caso, pues su filosofía moral insiste en no asociar la virtud a las consecuencias de los actos bien intencionados. Si creo que lo justo es suspender a un alumno cuyo padre es muy influyente en la política del lugar y puede perjudicarme, el acto virtuoso, basado en la ley moral de ser justo con mis alumnos sin distinguir quiénes son, me indica que debo cargar con las consecuencias negativas que me acarrea el acto virtuoso. De igual manera puedo actuar en beneficio de un alumno intentando que el IES o la Conselleria le regalen una tablet porque yo creo que ese alumno tiene problemas económicos. Imaginemos que ese alumno y su familia se ofenden porque creen que los estoy tratando como a unos "muertos de hambre". La consecuencia es negativa, pero, insisto, la bondad de un acto no depende de sus consecuencias. No en Kant. 

2. Si la acción buena es, según algunos, la que produce placer o felicidad, ¿sería entonces virtuosa la acción de un racista que consigue felicidad asesinado judíos en Auschwitz?

Evidentemente no lo sería, salvo que quien defiende el placer como fin último de la acción virtuosa, diga que el placer debe ser conseguido en toda situación y a costa de lo que sea, incluso cuando mi placer genera un enorme dolor a otros. Que el nazi piense que el placer de exterminar judíos es virtuoso no elude el hecho de que para estar contento él hace falta destruir a millones de inocentes. Kant, que no defiende el placer o la felicidad como objetivos de la acción moral, pues ésta no se lleva a cabo por las consecuencias que nos trae, lo tendría aquí muy fácil: una acción es buena porque cumple con el deber, no porque produzca tal o cual sentimiento o emoción. 

NUEVO APARTADO DEL TEMA "ÉTICAS APLICADAS"

La bioética

La bioética es una problemática muy en boga en nuestro tiempo debido al desarrollo tecnológico. Se concreta en cuestiones como los dilemas éticos de la práctica clínica, de los que tanto estamos hablando en estos días por la pandemia del coronavirus. 

Se me ocurren algunos: ¿puede la medicina intervenir en el genoma de un feto? Habrá quien piense que en ningún caso. Muchos creemos que si es para evitar una enfermedad tiene mucho sentido. Pero, imaginemos que los padres quieren intervenir para que el niño sea de tal o cual sexo, para que tenga los ojos azules o, si se pudiera, para que tuviera una enorme inteligencia. Aquí la cuestión se hace más dudosa. 

Pensemos en otros casos, por ejemplo la eutanasia. Hoy en día la tecnología médica podría mantenernos con vida en situación de muerte cerebral durante mucho tiempo. ¿Sería aceptable que una familia exigiera mantener a su padre en coma durante veinte años? Pensemos en otras cuestiones de la bioética como la experimentación con animales o incluso con personas de ciertos fármacos. O el aborto, ¿sería aceptable interrumpir el embarazo en cualquier momento del embarazo? Pensemos en otros casos similares como los relativos a la clonación, que supone crear dos individuos con idéntico material genético...

Preguntas (Tenéis que contestármelas y enviarlas, preferentemente al blog, solo tenéis que identificaros)

1. Imagina que descubres después de enormes esfuerzos y dinero una vacuna para el coronavirus. ¿Aceptarías que se ofreciera de forma gratuita, es decir, sin tú cobrar nada?

2. Una pareja quiere tener un hijo. Imagina que la técnica permitiera elegir el sexo, ¿sería aceptable hacerlo? Y si una pareja de gays pidiera, en el caso de que fuera posible, ¿que su hijo también fuera gay?

3. Gandhi fue un gran hombre, como Jesucristo o como Michael Jordan. Imagínate que pudiéramos clonarlos, ¿sería aceptable?

CLASS ROOM...

ME FALTA MUCHA GENTE EN CLASSROOM, DAOS DE ALTA POR FAVOR, AVISAD A LOS DESPISTADOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1